domingo, 31 de octubre de 2010

Adivinos, abstenerse

Los mejores pronósticos son los que se formulan sobre el pasado, ya que los del futurno son tan complicados que se dejan para gente seria y constrastada como Aramís Fuster, Paco Porras y Rappel. Corría 1990 cuando un ministro del Interior llamado José Luis Corcuera vaticinó el fin inminente de la banda terrorista ETA. Y el calendario andaba por el 7 de mayo de 2009 -hace año y medio- cuando una risueña vicepresidente económica, Elena Salgado, declaró vehementemente que la economía española comenzaba a tener "brotes verdes" de recuperación. Corcuera y Salgado son posiblemente el público deseado por las casas de apuestas que buscan esquilmar los bolsillos de sus clientes. Pero, de momento, estos florecientes negocios andan centrados en el deporte y no saltarán a la política, aunque la idea no parece del todo descabellada.
   Visto lo visto, el país reza para que nadie del Gobierno salga a escena en los 18 meses que quedan de legislatura para poner fecha de caducidad a las dos asignaturas pendientes: la crisis económica y el terrorismo de ETA, aunque esta última la vienen arrastrando los distintos ejecutivos desde el curso 1968/69.
   Es alentador que, aunque tarde, el Gabinete Zapatero haya modificado su estrategia de comunicación con respecto a los datos económicos. Quizá en Moncloa se han fijado como modelo a seguir en un hombre de éxito como Vicente del Bosque, personaje público que exuda modestia, tesón y prudencia a cada paso. De otra forma no se entiende la reacción del presidente del Gobierno cuando se paró ante los medios este viernes para valorar la reducción del paro en 70.000 personas según la EPA del tercer trimestre, -aunque El Mundo tome el papel de aguafiestas para subrayar que en ese periodo subió en 90.000 el número de nuevos funcionarios-. Zapatero, lo dicho, sorprendió a propios y extraños al no colgarse una medalla, lanzar las campanas al vuelo o aventurar el epílogo de la crisis por el dato de la EPA. Todo lo contrario. Habló de "calma y prudencia" al tiempo que remachó que queda mucho camino para la recuperación económica. Los periodistas que le escuchaban en directo se pellizcaban y en Génova 13 la dirección del PP se miraba con estupor: el presidente empieza a coincidir con lo que opina la calle sobre la crisis, aunque la espera haya sobrepasado los tres años.
   Al igual que en los cuarteles se accede bajo el clásico Todo por la patria, no sería mala idea instalar carteles con el lema Adivinos, abstenerse en los accesos de los principales despachos del Palacio de la Moncloa y los ministerios de Interior y Economía. Si Aramis Fuster, Paco Porras y Rappel pretenden querellarse por intrusismo profesional, que el blanco de su acción legal sea el fallecido pulpo Paul y no el jefe del Gobierno, el responsable de la lucha contra ETA y la vicepresidenta que redacta los Presupuestos generales del Estado.

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