jueves, 28 de octubre de 2010

Empacho mediático

Dicen las malas lenguas que Paco Lobatón ha recibido días atrás el encargo de rastrear en la prensa española a un tal Barack Obama, de profesión presidente de Estados Unidos. Lobatón ha declinado la propuesta porque sabe que el próximo 2 de noviembre -Día de los difuntos, para más señas- el país de las barras y estrellas celebra elecciones al Congreso, y gane o pierda, el inquilino de la Casa Blanca comenzará este fin de semana su reaparición en los medios de comunicación, ya sea en portadas o en páginas interiores menos lustrosas. Estos comicios son para presidente demócrata lo que las catalanas de noviembre para Zapatero: la constatación del éxito o el fracaso de sus políticas en el ecuador de sus mandatos.
  Obama se ha desinflado, periodísticamente hablando. No es un angel caído pero casi mejor que se lo examine el médico porque los síntomas empiezan a ser angustiosos A mi pesar, porque también celebré su victoria en las urnas hace dos años, pero el presidente de EE UU anda de capa caída desde hace meses y cuando la actualidad se posa en él es para noticias tan negativas como la filtración de los documentos de Wikileaks. Mejor quedarse en la sombra que tomar el rol de protagonista invitado de un escándalo sobre la sangría de Irak, el Vietnam norteamericano del siglo XXI. Para ver con profusión el apellido Obama en los medios españoles hay que echar la mirada al verano pasado....con la visita de su esposa Michelle a Marbella y alrededores.
  A la espera de que la conjunción planetaria Zapatero-Obama profetizada por Leire Pajín sea retratada en España en los 18 meses que quedan de legislatura, el presidente español ha dejado la pista libre a un Rubalcaba al que se ve crecido, quizá porque juega con cartas marcadas en el debate sobre el hipotético anuncio de un abandono de las armas de ETA que llegaría antes que el anuncio de la Lotería de Navidad.
  En los próximos días continuaremos con el empacho de Rubalcaba a cada paso que demos, no en vano el súpervice presidirá el Consejo de ministros de Moncloa por ausencia del capataz. No se preocupen, porque queda poco para que los periodistas aparquemos la sobrexposición que le dedicamos desde la crisis de Gobierno para fijarnos en otro rostro público. Somos así de previsibles, y si no que se lo pregunten a Tomás Gómez, ganador de las primarias socialistas de hace ni un mes y al que hay que buscar ya en las páginas de Local de la prensa de Madrid. Llevamos dos meses de un curso político en el que Zapatero y Rajoy parecen desempeñar el papel de actores secundarios. Mientras tanto la película de la crisis sigue inamovible en cartel, con la EPA que aterrizará mañana contabilizando el número de espectadores forzados a verla desde el sofá de sus casas.

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