sábado, 16 de octubre de 2010

El director de la orquesta del Titanic

Uno de los mayores activos de los dirigentes de todo tipo radica en saber adelantarse a los acontecimientos para  así contar con una estrategia que no los pille con el pie cambiado. O sea, dar por hecho que la información es poder, aunque esa información verse sobre uno mismo.
 Gerardo Díaz Ferrán, el todavía jefazo de la patronal CEOE, es de esos hombres que parecen encantados de haberse conocido. Seguro que vive tan fuera de la realidad que cuando se mira el espejo se convence de que su lustrosa calva está en retroceso ante el avance de un frondosa cabellera. Pero, desgraciadamente, no es así.
 En esta crisis, para superarla, necesitamos líderes fuertes entre los agentes sociales y, sin embargo, nos encontramos con los dirigentes sindicales de UGT y CC OO cuestionados, al jefe de la patronal contra las cuerdas y al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, a punto de salir de su despacho de Nuevos Ministerios rumbo al Parlament catalán. Más que líderes incontestables bien parecen integrantes de la orquesta del Titanic, que siguen a lo suyo mientras que la economía se va a pique rumbo a una fosa abisal.
  El jefe de esa orquesta en derribo es Díaz Ferrán, un jefe de los empresarios que ya carece de empresas tras los fracasos de Air Comet, Viajes Marsans, Seguros Mercurio o Trapsa. Por higiene y decencia, hace tiempo que debería ser un ex de lo suyo, pero ahí sigue, aunque para salvar la fachada al menos ha tenido la vergüenza torera de convocar elecciones en la patronal.
  A la vista de los infinitos charcos que ha pisado en apenas un año, a Díaz Ferrán se le aconsejaría prudencia y silencio, no en vano la nefasta gestión de sus sociedades ha llevado a miles de empleados a incribirse forzosamente en el INEM. Pero no. El ex empresario ha saltado al debate público para afirmar que de esta crisis no se sale si los currelas sólo dedican 38 horas semanales a fajarse en sus empleos. Y que, ya puestos, hay que ganar menos a final de mes.
  Puestos a comparar, las declaraciones de Díez Ferrán rechinan tanto como si El Dioni aconsejara comprar acciones de Prosegur, Belén Esteban defendiera en el Tribunal de la Haya su derecho a la intimidad o el gobierno chino promoviese una campaña de Amnistía Internacional en favor de los derechos humanos.
  El presidente de la CEOE sabía desde hace tiempo de los graves problemas que atravesaban sus compañías, por lo que su estrategía tendría que haberse encaminado a salir del cargo con dignidad, aunque fuera por la puerta de atrás. Nada de eso, y ahí sigue enrocado a la mesa de su despacho en Diego de León. Y es que hay dirigentes -menos Fraga, que nació en uno- a los que les cuesta una barbaridad bajarse del coche oficial.

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