domingo, 17 de octubre de 2010

El Gordo cae en Bilbao

Si los políticos accediesen a la base de datos fotográficas existentes en los medios de comunicación, a buen seguro que pulsarían frenéticamente el botón de borrar en muchos archivos, ya que como se sabe -y pecando de poco originales-, las palabras se las lleva el viento y una imagen vale más que mil palabras.
  Viene esto a cuenta de las imágenes que hemos podido visualizar del acuerdo PSOE-PNV por el que los socialistas se aseguran, no sólo la aprobación de los próximos Presupuestos, sino seguir al mando de la imprenta del BOE hasta que expire la legislatura en 2012. Los principales dirigentes de la formación vasca ofrecieron una rueda de prensa en su sede de Bilbao para valorar lo firmado con los socialistas y allí sólo faltó sacar las copas, poner la barra libre y abrir una piñata. Todo eran sonrisas y abrazos, con el presidente del EBB Urkullu, el portavoz parlamentario Erkoreka y el dirigente Ortúzar como protagonistas. Faltó abrir el cava para que aquello se asemejase a la puerta de la administración que vende el Gordo de Navidad, con los agraciados abarrotando la calle y soltando a los micrófonos que con el dinero llovido del cielo -en otro alarde de originalidad- van "a tapar agujeros".
  Casi a la misma hora del jolgorio del PNV, el portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, desgranaba en el Congreso de los diputados los detalles del acuerdo sellado. Aquello no era un velatorio, pero sí la antesala de una unidad de cuidados intensivos cuando el médico anuncia a los familiares el traslado a planta del enfermo: no hay fiesta pero muchos resoplidos y sensación interna de satisfacción, aunque con rostros serios, como el de Alonso durante la comparecencia ante los periodistas.
  Desde la barrera, el PP ha arremetido contra un acuerdo que de nuevo ha dejado al lehendakari Patxi López a los pies de los caballos y como invitado de piedra. No nos engañemos. Los Gobiernos con respiración asistida o sin mayorías parlamentarias -es de cajón en la hoja de ruta del gobernante- siempre van a tirar de los nacionalistas para que no se les caiga el chiringuito presupuestario. Que se lo pregunten si no al PP de Aznar cuando se abrazó al PNV de Arzalluz para llevar las riendas del país tras las elecciones de 1996.

   Y así será mientras la ley electoral entregue con alegría a esas formaciones  unos escaños que niega a partidos con mayor implantación estatal, caso sangrante de IU o el extinto CDS. Pero ya se sabe que cambiar esa normativa electoral vigente desde tiempo de la maricastaña democrática  o redactar una ley de Huelga que pide tododios, a día de hoy, es tan improbable como que Telecinco emita un documental sobre polifonía del barroco, si es que existe.

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