martes, 19 de octubre de 2010

El Vaticano imparte clases de modernidad

De un tiempo a esta parte he considerado que la actitud de la Conferencia Episcopal es en buena parte responsable de que decaiga la afición a pisar una iglesia o acercarse a Dios. Quién me iba a decir que el Vaticano, sí, sí, el Vaticano, me iba a venir a dar la razón a través de L'Obsservatore Romano, su periódico no oficial pero sí oficioso. ¿Cómo lo ha hecho? Pues publicando un artículo que es el no va más de la progresía y la modernidad teniendo en cuenta, para empezar, que no se demoniza a la televisión sino que se alaba a uno de sus productos emblemáticos como es la exitosa serie Los Simpson.
  El diario vaticano explica que Homer y Bart "son buenos católicos", aunque reconocen sus defectos, y que los dibujos animados de los personajes amarillos de Springfield "es de los pocos programas de televisión donde la fe cristiana, la religión y la necesidad de Dios son temas recurrentes", no en vano es habitual en sus capítulos contemplar a  los Simpson rezando a la mesa o acudiendo a misa.  Y eso que el cabeza de familia ha soltado sobre el particular frases como: "¡No soy un mal tipo! Trabajo duro y quiero a mis hijos. Entonces, ¿Por qué tengo que pasarme medio domingo escuchando cómo voy a ir al infierno?". Es Homer en estado puro, el mismo que incordia siempre que puede a su vecino, el capillita y ultrareligioso Ned Flanders.
 Mientras esto pasa en el Vaticano, desde Madrid la Conferencia Episcopal la vuelve a tomar con Halloween, una festividad que antecede en el calendario al día de Todos los Santos y que cala gracias al marketing de las grandes superficies y sus ansias lógicas de hacer caja con lo que sea. Si el año pasado desde la jerarquía eclesiástica se advertía sobre su "trasfondo anticristiano" y "pagano", ahora han tenido la ocurrencia de animar a los niños -auténticos protagonistas de Halloween- para que se disfracen de santos en vez de acicalarse con ropas divertidas de brujas, esqueletos o muertos vivientes para pedir chucherías casa por casa. Lo dicho, quitan la afición.

No hay comentarios: