sábado, 30 de octubre de 2010

Fotos que carga el diablo

Un dirigente político sin fotos no existe. Así de claro y así de crudo en esta sociedad de la información donde la urgencia y la inmediatez han derrotado por goleada a otras consideraciones periodísticas. Los asesores de imagen disponen de sus normas internas cuando saben que su patrocinado va a situarse bajo los focos y a tiro de los flashes. Siempre hay aspectos que no se pueden evitar y que los reporteros gráficos propician mejor que nadie, como la instantánea de un pez gordo del que se rumorea su dimisión y que cae retratado en un inocente pasillo justo cuando pasa por delante de un cartel donde reza Salida de emergencia. Hay algunas fotos que por derecho propio pertenecen al Museo de los Errores, caso de la del socialista votando con los pies en el Senado mientras Gaspar Zarrías lo hacía por él y por el compañero ausente en el Senado o la del popular Javier Arenas, acomodado en un sillón del Hotel Palace, mientras lee la prensa económica y le sacan lustre a los zapatos. Sus extremidades inferiores se llevaron los titulares y ellos el escarnio.
 Los dos personajes que aparecen en la imagen que ilustra este texto no pasaban, casualmente, por una mesa de mariscos con poca pinta de ser falsos como el atrezzo del pavo de Bush en Acción de Gracias. Los comensales de la feliz instantánea son el portavoz de Izquierda Unida y teniente alcalde en el Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos -que posa a la derecha para la posteridad- y el ex gerente de Mercasevilla, Fernando Mellet. Ambos acudieron por asuntos laborales a una Feria del Marisco en Bruselas y, claro, la foto de marras no podía visualizarse en la mesa de un Burguer King de la capital belga. Como ya habrán malpesado, ninguno de los dos abonó de su bolsillo la factura de la mariscada. Y sí, también han dado en el clavo, el festín salío por un pico - se habla de unos 1.000 euros- y a falta de la confirmación ofcial fue abonado con dinero público.
   Rodrigo, hasta hace un meses vicepresidente de Mercasevilla, no atraviesa su mejor momento. Como Fernando Mellet -curiosa la coincidencia fonética con el Félix Millet que saqueó el Palau de la Música-, su nombre viene salpicado por una presunta corruptela de libro que protagoniza el mercado de abastos hispalense en la venta de terrenos a una constructora. En breve declarará ante la juez que investiga el caso.
 Se equivocan si piensan que el portavoz de IU ha pedido excusas tras publicarse la foto fechada en abril de 2008, cuando el escándalo de Mercasevilla se maceraba. Más bien lo contrario. Ha tirado del manual del político pillado in fraganti para afirmar que estamos ante una "campaña oculta" que se llena "a diario con falsas noticias, medias verdades y tergiversaciones manipuladas".
     Recuerden ponerse en lo peor y a cubierto si observan a un dirigente político metido en un sucio fregado que se defiende hablando de campañas orquestadas, acosos y derribos, persecuciones, carnicerías y linchamientos personales. De momento, eso hay también que aplaudirlo y tenerlo en consideración,  Rodrigo Torrijos no ha acusado a los medios de haber utilizado el photoshop en la imagen con la que le identificarán de ahora en adelante en el resto del país.

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