lunes, 18 de octubre de 2010

Foto de la recogida de piñas

A la espera de que se edite el diccionario Políticamente correcto/Español/Políticamente correcto, proponemos desde estas líneas un nueva entrada para esa obra tan esperada pero que nunca veremos en las librerías. Se trata de "hacer una piña", que se traduce al castellano como "prietas las filas" siempre que la fase proceda de labios de un dirigente político, caso de Leire Pajín cuando habló de la piña del PSOE tras la victoria en las primarias del PSM de Tomás Gómez frente a Trinidad Jiménez, candidata de Zapatero.
  Si Alfonso Guerra acuñó aquello de que "quien se mueve no sale en la foto", el presidente del Gobierno ha dejado para la posteridad -tras un encuentro con el rey de Marruecos- que "lo importante es la foto". Pues bien, para creernos esa piña socialista echamos en falta una instantánea de Zapatero y Gómez, ya sea en su versión abrazo o su modalidad estrechamiento de manos en lo alto de una escalinata con banderas al fondo.
   Quizá la primera oportunidad para esa foto que no llega fue el desfile de la Fiesta Nacional pero, que se sepa, Gómez no se dejó ver el día 12 ni por la Castellana ni por la recepción posterior en el Palacio Real. El candidato al sillón de la Puerta del Sol lleva un par de días missing, a lo mejor para que se nos pase el empacho de su multipresencia en los medios. Llamó también por ejemplo la atención que no participase este sábado en una iniciativa del diario El Mundo en la lucha contra la violencia de género, sobre todo porque en el reportaje del suplemento M2 desfilaban muchos jefes de la política madrileña. Menos él. Tal vez sea su venganza al periódico que le ninguneó durante meses, vaya usted a saber. Pero tampoco El País ni menos todavía el Abc han tratado nunca informativamente a Gómez con alfombra roja. Más bien todo lo contrario.
  Se echa de menos la foto Zapatero-Gómez para que nos creamos lo de la unión interna en el PSOE, más aún teniendo en cuenta que históricamente los electores han castigado en las urnas a los partidos divididos. Dentro de 40 días tendremos elecciones catalanas, en pleno mes del inicio de la temporada de recogida de piñas en la península, para constatar la verdadera unión interna del PSOE. Mientras, Tomás Gómez no puede ni debe jugar a ser el verso suelto del PSOE, papel que ha desempeñado días atrás de la mano del extremeño Fernández Vara y el castellanomanchego Barreda con declaraciones comprometidas para Zapatero. Cuando se juega al fúltbol de la política, ya se sabe, el gol en propia puerta suele doler más que un gol de chilena y por la escuadra del jefe de la oposición.

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