martes, 26 de octubre de 2010

Se vende burra

El único aspecto positivo de la crisis económica es que ha alejado a ETA del centro del debate nacional y, de paso, ha metido a la banda terrorista en otra crisis, en este caso interna, de la que nadie quiere que salga ni que aviste siquiera una leve recuperación. Por eso supone un error de cálculo que el Gobierno meta con calzador la discusión sobre el fin del terrorismo en la agenda del día y que los del hacha y la serpiente vuelvan a ocupar titulares. Expertos en la materia y neófitos dan el mismo análisis del paciente llamado ETA: anda en la UCI con ventilación mecánica asistida, su salud empeora día y en la sala de espera se detectan menos familiares y amigos cada día que pasa. Sólo hay que esperar un desenlace que llegará y, nunca, precipitar los acontecimientos.
   Dicho lo cual, a quienes se han empeñado nuevamente en sacar a ETA a la agenda política habría de enviarles el CIS por mensajero y a portes debidos el último de sus barómetros, hecho público hace apenas unos días. Según esta macroencuesta y en lo referido a los principales problemas que existen en España, los consultados señalan al paro y la situación económica (78%) como puntales del ranking que nadie quiere encabezar. La banda terrorista es colocada por un escuálido 0,6% como el problema número uno del país a día de hoy.
   Pero el barómetro del CIS arroja otros titulares sintomáticos que devuelven la confianza a los que desconfían este tipo de estudios. Agárrense que vienen curvas: el Gobierno, los partidos, la clase política y la inmigración son percibidos -con amplia diferencia- como problemas más importantes que ETA y el terrorismo, preocupación ésta última que es equiparada con la educación, la corrupción y la crisis de valores.
   La democracia española lleva desde su nacimiento esperando el fin de la banda terrorista pero ahora -quizá mal que nos pese- el foco se ha puesto en la economía ante la debilidad manifiesta de los etarras. "¿Qué opción prefiere actualmente, el fin de la crisis y la recuperación o la disolución de ETA?". Si el CIS formulase la pregunta las respuestas irían seguramente en la dirección que ya se intuye. Sorpresas, las justas, como ese marciano 0,1% que en el pasado barómetro responde que la situación política y económica del país es "muy buena". El entorno etarra pretende últimamente vender una burra al Gobierno, como ese 0,1% de los encuestados.

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