domingo, 21 de noviembre de 2010

Algo más que televisión

Es curioso. Si se pone a pensar, seguro que le sale el nombre del inventor de la imprenta (Gutenberg) o el de la radio (Marconi). Pero el de la televisión, apuesto que pasapalabra. El inventor de la cosa responde al nombre de John Logie Baird, nació en Escocia y está considerado como el padre de la criatura, que vino al mundo en Gran Bretaña en 1925.
   Hoy se conmemora el Día Internacional de la Televisión, una fecha instituida por la ONU y que en nuestro país seguramente pasará completamente inadvertida. Las cadenas, por supuesto, ni mencionarán que se celebra la jornada, su jornada. Son las mismas cadenas que, periódicamente, informan de multitud de días internacionales de los asuntos más importantes y también de los más peregrinos. Nunca he comprendido porqué las teles no saben venderse a sí mismas como medios esenciales de comunicación y entretenimiento, ante el que los españoles sin ir más lejos prestamos atención de media unas 4 horas diarias.  Como tampoco entiendo la razón que se esconde detrás del hecho de que las cadenas se inflen a informar sobre los festivales de cine de aquí y allá y, sin embargo, oculten sistemáticamente la celebración de los principales festivales y mercados nacionales e internacionales de televisión. Incomprensible, pero ahí está.
  El Día Internacional de la TV asoma en el calendario justo cuando el medio intenta encontrar su sitio tras el desembarco fulgurante de Internet, su más temido adversario. Una de las principales preocupaciones de los gurús televisivos pasa por atraer al medio a un público infantil y juvenil que, mayoritariamente, ha cambiado el mando a distancia por el ratón del ordenador conectado a la Red, los móviles y los videojuegos. En España, donde -créanme- se hace una fabulosa televisión, el Día de las 625 líneas se conmemora con las principales cadenas privadas tirándose los trastos a la cabeza a cuenta de las fusiones cerradas y las que quedan por sellar. Con los canales autonómicos de la FORTA en el punto de mira de los operadores privados, que ansían que su trozo de tarta publicitaria desaparezca a imagen y semejanza del enorme pastel abandonado por TVE, el panorama audiovisual empieza a asemejarse al de un país moderno.
   A esto, el Gobierno anuncia la próxima constitución del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, una especie de árbitro que sea juez en un mercado en el que se juegan muchos partidos cada día, unos relacionados con las cuentas de resultados y otros que tocan aspectos de las libertades y los derechos de los ciudadanos.
  Para los críticos irredentos de la televisión -existe telebasura como hay radio, prensa e Internet basura-, recuerdo la cita del italiano Federico Fellini. "Condenar la televisión sería tan ridículo como excomulgar la electricidad o la teoría de la gravedad". Y cómo despedida y cierre de la programación, un enlace que lleva a los argentinos Les Luthiers y la crítica televisiva más inteligente.(http://www.youtube.com/watch?v=SngX9awG9jg)

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