martes, 30 de noviembre de 2010

Cárceles de cinco calaveras

La cárcel turca retratada en la película El expreso de medianoche es la suite real del Hotel Palace en comparación con demasiadas prisiones que hoy, martes 30 de noviembre de 2010, continúan abiertas en numerosos países de un mundo en teoría civilizado. Y se lo dice alguien que ha vivido junto al famoso Penal del Puerto de Santa María, ciudad gaditana que cobija en la actualidad el mayor centro penitenciario no sólo de España, sino de Europa. Seguro que recuerda aquella canción:


                                                  Mejor quisiera estar muerto
                                       que preso para toda mi vida
                            en este penal del puerto, Puerto de Santa María


   Este estribillo ya en desuso es sin embargo perfectamente válido para dos cárceles en funcionamiento situadas en antiguas colonias españolas. Las dos tienen nombres parecidos, que hasta en eso se nota que la crueldad no hace distingos. Una es la Cárcel negra de El Aaiún, la otra Black beach o Playa negra de Guinea Ecuatorial. Enumerarles las atrocidades que se cometen día sí día también entre los muros de estos dos presidios les revolvería el estómago y hasta el cerebro. Las crónicas de periodistas españoles hablan en las últimas horas de saharauis torturados a los que se les cura de urgencia para poder seguir torturándolos hasta límites insospechados. Los testimonios de horrores macabros que proceden de Black beach -en la fotografía- son tan parecidos que uno llega a pensar que sus gestores comparten el accionariado de los dos centros penitenciarios en una especie de joint venture turística y carcelaria de pésimo gusto. Unos dueños que podrían sustituir sin recato las habituales estrellas hoteleras por las calaveras que anuncian una muerte a fuego lento.
  En ambas prisiones la Declaración de los Derechos Humanos ocupa a buen seguro el lugar destinado al papel higiénico en las letrinas. El Sáhara y Guinea Ecuatorial, aunque le cueste recordarlo, fueron un trozo de España hasta muy bien entrado el siglo XX. Allí dejamos una historia y un legado que el paso del tiempo borran y apagan lentamente. Como la vida de los miles de presos que pasan por estas cárceles negras, que sólo moverán la conciencia de los países occidentales cuando sus historias salgan a la luz en una película de éxito o en un best seller de Ken Follett. Se buscan productores y editores. Urge.

1 comentario:

Gente de El Puerto dijo...

Hombre, que le vamos a hacer! Tenía que salir a colación esa 'carcelera' (que no es una mujer, sino un palo del flamenco). Lo mejor que tiene la cárcel de El Puerto es la Venta El Cepo, que está al lado y donde se cae preso de su comida.
Por cierto que, a Benito, uno de los dueños, lo han elegido para representar a una de SSMM los Reyes Magos de la Ilusión de 2011.