miércoles, 17 de noviembre de 2010

Comunicando, comunicando

A punto de cumplirse un mes de la remodelación del Gobierno, ya ha saltado por los aires en 1.000 pedazos uno de los objetivos esenciales marcado por Zapatero al anunciar los cambios: "Gran capacidad de comunicación, explicar qué estamos haciendo". Y reventado por el flanco que nadie podía sospechar, como es la política exterior, ya que los asesores auguraban que las malas noticias iban a seguir cayendo sin remisión desde el terreno de la economía.
  Pero ha sido la crisis de El Sáhara, con la represión marroquí, la que ha colocado en el disparadero a las nuevas caras del Ejecutivo. De momento, con un suspenso en el casillero en lo tocante a la política comunicativa. Ya es toda una paradoja que el vicepresidente, ministro del Interior y portavoz del Gobierno se reúna ayer en Madrid con su homólogo marroquí de Interior y el encuentro sea mudo para la Prensa. Luego Rubalcaba salió ante los medios forzado por las críticas. Al menos, dio la cara. La titular de Exteriores, Trinidad Jiménez, se ha estrenado con un papelón en toda regla y, hasta hoy, su política de comunicación no ha funcionado a pleno rendimiento. El ministro Jáuregui, curtido en un millón de peleas, patinó con la soberanía de El Sáhara en pleno Parlamento. Marcelino Iglesias, al que la crisis de Gobierno catapultó a la secretaría de Organización del PSOE, superó a su antecesora Pajín con la conjunción planetaria al no saber con exactitud en qué año abandonamos El Sáhara a su suerte.
   Muchos esperan que más pronto que tarde el presidente Zapatero marque el camino en la crisis tras sólo haberse referido a la gravísima situación con nuestros vecinos pidiendo "prudencia". Porque una cosa es en política contar con expertos en Comunicación y otra bien distinta estar comunicando y comunicando como en la canción que el chileno Arturo Millán (www.youtube.com/watch?v=7khkkLviUO4) dejó para la historia el Festival de Benidorm 1960, cuando El Sáhara era la provincia española número 53:

"Quise decirte que me muero
que por tu culpa estoy penando
pero no pude, pero no pude porque estabas
comunicando, comunicando, comunicando".
  
   Porque la Comunicación del Ejecutivo también falla estrepitosamente cuando somos testigos de cómo trata Marruecos a la Prensa española y a los periodistas enviados especiales a El Sáhara para contar lo que allí sucede. Rabat se ríe de ellos y carga duramente contra el conjunto de los medios de comunicación españoles, sin excepción, mientras que Moncloa se mueve poco y lentamente en su defensa. Una vez más se cumple el viejo aforismo de que en un conflicto la primera víctima es la verdad.

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