martes, 2 de noviembre de 2010

Deshojando margaritas

Obama descubrirá hoy en las elecciones legislativas si los ciudadanos estadounidenses aprueban su gestión en el meridiano de su mandato en la Casa Blanca. Todo apunta a un descalabro. Como en España carecemos de un mecanismo similar, a Zapatero y Rajoy no les queda más remedio que comprar el periódico los domingos y escrutar lo que apuntan las encuestas. Y estos sondeos le vienen a decir que vaya haciendo el petate y llamando al casero del Palacio de la Moncloa para extinguir el contrato de alquiler que firmó en marzo de 2004 y renovó el mismo mes de 2008. Mezclando en una batidora las recientes encuestas de El Mundo y La Vanguardia, los porcentajes que se colocan abriendo los titulares recalcan que el 70% de los consultados no desea que Zapatero repita como candidato, porción que se sitúa en el 60% en el caso de los votantes socialistas. Lo peor no es eso, sino que la tendencia es al alza.
  Al dirigente socialista madrileño Tomás Gómez, viendo estos números, le ha dado un ataque de risa floja que en público intenta esconder. El aparato del PSOE le quiso descabalgar en verano como candidato a la Comunidad de Madrid, echándole en cara la existencia de sondeos internos que indicaban claramente que otro nombre en el cartel electoral contaba con más posibilidades de ganar un pulso en las urnas a Esperanza Aguirre. Como donde las dan las toman, el ex alcalde de Parla le pidió directamente a Zapatero en el último Comité Federal del PSOE que anunciara pronto si repetirá como candidato en las generales de 2012. Antes de encender esta mecha, Gómez compró la cerilla al afirmar que es partidario de un máximo de dos mandatos al frente del Gobierno de la nación.
  Y en esa estamos, a la espera de que el presidente del ejecutivo deshoje la margarita de su futuro. Cada día que pasa toma cuerpo la hipótesis que el PSOE tendrá como candidato al propio Zapatero, con un Plan B llamado Alfredo Pérez Rubalcaba. La respuesta la dará previsiblemente la llegada de la recuperación económica en el calendario. Si aterriza pronto beneficiará al líder socialista y si se retrasa apuntalará la opción de Rubalcaba. En el caso de que el político leonés repita, lo idóneo para los intereses socialistas es que el anuncio sea público fijando como fecha límite el fin de la próxima primavera. Ni Zapatero ni Rubalcaba necesitan de más tiempo para venderse como candidatos a la presidencia del Gobierno, ya que estamos frente a dos políticos ampliamente conocidos, tanto por sus seguidores como por sus adversarios. Caso contrario sería la existencia de un tercero o tercera en discordia, ya que entonces su postulación debería ser inmediata.
  Si se cumplen los plazos, queda en el camino por delante año y medio de legislatura, con dos badenes para Zapatero llamados catalanas y municipales. Montilla teme que el 28 de noviembre el electorado le pegue en su trasero un puntapié dirigido al presidente del ejecutivo. La misma inquietud que en mayo padecerán los alcaldes socialistas. En Moncloa y Ferraz, sin embargo, diseñan ya un campo de juego para que el castigo no llegue al hat-trick que busca protagonizar la pierna derecha de Mariano Rajoy.

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