miércoles, 10 de noviembre de 2010

Diplomacia jamonera

Si en la Marcha verde de 1975 España se cubrió de gloria, 48 horas después del salvaje ataque marroquí contra el campamento saharaui de las afueras de El Aaiún estamos haciendo méritos sobrados para que en la diplomacia internacional nadie ya nos tome en serio. Se suele decir que la diplomacia se construye y avanza con gestos. Pues bien, me quedo con dos que no ayudan precisamente ni a lo uno ni a lo otro. El de la ministra de Asuntos Exteriores siguiendo con su viaje oficial por Bolivia y Ecuador sin plantearse siquiera regresar a Madrid, sentarse en su despacho del Palacio de Santa Cruz y tomar la iniciativa liderando a la comunidad internacional para intentar alcanzar una solución a la crisis de nuestra ex colonia. Trinidad Jiménez, como si tal cosa, se desplazó en avión 400 kilómetros de La Paz a Cochabamba para entrevistarse con el presidente Evo Morales en la clínica privada donde se recupera de una intervenvión quirúrgica. Y digo yo, si el líder bolivariano tenía en su agenda operarse por qué en Exteriores no aplazaron el viaje para mejor ocasión, conociendo además de que en breve tocará visita oficial de Zapatero al país. Impagable de otro lado saber que la ministra todosonrisas le ha regalado al convaleciente Morales un surtido de jamón de Jabugo para que ahogue sus dolencias.
  El segundo gesto atañe al Jefe del Estado, quien apenas 24 horas después de los graves sucesos del Sáhara, se embarcaba rumbo a Kuwait de visita privada para quedarse por el Golfo hasta el domingo y presenciar en Abu Dhabi la carrera de Fórmula 1 de Fernando Alonso. Conocidos sus tradicionales lazos de amistad con la casa real marroquí puede que no haya sido el momento más oportuno para coger un avión y plantarse al otro lado del planeta, porque la crisis del Sáhara es tan nuestra como los DNI españoles que todavían guardan con cierto orgullo miles de saharauis.
  De momento, Zapatero no ha dicho ni mu sobre el caso y también se borra del embolao marchándose este mediodía aquí al lado, a Corea del Sur. Rajoy, por una vez y sin que sirva de precedente, secunda al jefe del Ejecutivo y tampoco entra a valorar lo ocurrido en El Sáhara. Suena a poco serio que desde el Gobierno -Trinidad Jiménez al margen- y el PSOE, las valoraciones sobre los sucesos del lunes hayan partido de la vicepresidenta económica, del presidente de Castilla La Mancha y del secretario de organización socialista. El locuaz y omnipresente Rubalcaba, que en agosto se vio las caras en Marruecos con el ministro del Interior que ahora ha dirigido el asalto al campamento, no se ha mojado aún. Y eso que su cargo conlleva ser interlocutor privilegiado con el CNI, del que se desconoce si sus antenas en el país vecino alertaron de lo que se cocinaba. Sólo IU pone el grito en el cielo reclamando la defensa de los derechos humanos del pueblo saharaui, lo que no deja de ser un sarcasmo proviniendo de la misma coalición para la que el régimen castrista es Disneylandia con uniformes verde oliva.
  La opción ni frío ni calor, la postura de no sabe/no contesta que España ha venido utilizando con El Sáhara para que no nos toquen Ceuta y Melilla ya no vale. Hace 35 años fallamos a todo un pueblo que esperaba mucho de los españoles. Ahora es posiblemente la oportunidad de demostrarles que aprendemos de nuestros errores, y que ponerse del lado del débil hace fuerte a un Gobierno muy necesitado de músculo político en tiempo de crisis.

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