lunes, 29 de noviembre de 2010

Montilla, por la puerta de atrás

Pasó lo que tenía que pasar y CíU regresa al poder por la puerta grande, a pesar de que los toros se marchan de los plazas de Cataluña. Esta vez las encuestas han sido un reflejo muy aproximado de la voluntad del pueblo catalán y el president Montilla acude esta mañana a su despacho de la Generalitat pidiendo cajas y recogiendo las fotos familiares de la mesa, con el camión de la mudanza arrancando el motor. El PSC no sólo ha perdido las elecciones autonómicas sino que se ha pegado un batacazo histórico.
   La legislatura del tripartito se ha cebado con los socialistas y los independentistas de ERC, pero duele más en el caso del primero porque era el que ostentaba la presidencia. El PSC ha visto cómo se volatilizaban en las urnas 9 escaños y más de 200.000 papeletas, lo que se traduce en toda una catástrofe electoral sin parangón. Buena parte del fracaso se explica, una vez más, constatando que los cuatro años de tripartito no han sido precisamente los mejores de Catalunya, y que Montilla tiene de carisma político lo que Belén Esteban de perfil idóneo para dirigir la Biblioteca Nacional. La noche electoral ha sido para el president el preludio del calvario que le queda por delante desde la oposición, siempre que no dé la espantá en los próximos meses, deje a otro al frente del grupo parlamentario y se le busque acomodo en una empresa pública, consejero de un banco o una eléctrica, que para algo fue fugaz ministro de Industria y Energía con Zapatero.
  El PP supera en las elecciones de este domingo su techo y escala de los 14 a los 18 diputados, con apenas 70.000 nuevos votos en su zurrón. A pesar de que en Génova están que se salen, también es verdad que los populares no se han beneficiado del petardazo socialista y que la mayoría de los antiguos votantes del PSC han metido en las urnas otras opciones nacionalistas. Pero para el equipo de Rajoy queda en el ambiente la percepción de que se repite lo ocurrido en las catalanas de 1995, unos comicios tomados como la señal de la victoria de Aznar meses más tarde. Para el PP, por supuesto, mejor contar con CiU en la Generalitat si Rajoy consigue desplazar a Zapatero de la Moncloa dentro de año y medio.
  Donde esta mañana, sin embargo, la sensación de canguelo y de jornada de difuntos se hará palpable no será en Ferraz o en Moncloa -que también- sino en los ayuntamientos y las comunidades autonómicas presididas por el PSOE y que en mayo celebrarán elecciones. Porque los comicios a la Generalitat han sido un serio toque de atención y un aviso de la que se avecina si todo sigue como hasta ahora en la política nacional. Disponen de seis meses por delante para impedir que les ocurra como Montilla y pasen de titulares indiscutibles a presenciar el partido del poder, no desde el banquillo, ni desde la grada, sino desde el sofá de casa.

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