sábado, 6 de noviembre de 2010

No sin mi cesta

Los ayuntamientos de Collado Villalba y Llodio y la Diputación de Toledo se unen a la exclusiva lista de personalidades e instituciones que han dejado atrás la crisis para, sin etapas intermedias, ver alejarse por el espejo retrovisor la recuperación económica y engranar la quinta marcha rumbo a los campo de vacas gordas. La única pega es que han derrochado partidas del dinero de los contribuyentes para fardar de desahogados, pero eso se queda en una simple anédota o en argumento de envidiosos, que siempre los hay con ganas de ejercer de aguafiestas para que la felicidad dure menos que una cerilla en casa del pirómano.
  En Collado Villalba, localidad del noroeste de Madrid con 52.000 almas empadronadas, esta Navidad se cumplirá a rajatabla aquello de que todos somos iguales, aunque algunos son más iguales que otros. La cita afecta de lleno a los empleados municipales gracias a la mediación e intervención directa de sus representantes sindicales en las negociaciones del convenio coletivo. El Ayuntamiento presidido por el PSOE ha dado luz verde a una partida de 100.000 euros para adquirir 600 cestas de Navidad. Poco ha importado que el consistorio arrastre un agujero de 40 millones de euros y que tenga casi prohibido endeudarse más. Pillados con las manos en la cesta, un portavoz del ayuntamiento ha hecho oposiciones al master de Gila para explicar sin rubor que no ahorrarían ni un euro si suprimen el detallazo, ya que la operación se financia con una partida de Acción Social a la que por ley han de dedicar un porcentaje. Y tan panchos, oigan.
   En el Ayuntamiento vasco de Llodio, gobernado por el PNV, fue tumbada días atrás una propuesta del equipo de Gobierno municipal para retirar las cestas navideñas de sus trabajadores. En total, 284 paquetes de dulces, licores y viandas por un montante de 33.000 euros. El master de humor para explicar el dispendio corrió a cargo del alcalde, Jon Karla Menoyo, quien ni corto ni perezoso ha sentenciado: "Como vimos que iba a generar crispación y que tendríamos una mayoría pírrica, decidimos retirar la propuesta". Y es que esto de la crispación da para mucho.
  El broche final -con sabor a jamón de jabugo y whisky escocés- lo han colocado en la Diputación de Toledo. Allí han presupuestado 190.000 euros en la compra de 1.700 cestas de navidad para todoquisque. Por aquello de que la traca final sea memorable, han dedicado hasta 31 páginas en pormenorizar la licitación del regalo. Y, para que constatemos que en el fondo son buena gente, mejores administradores del dinero público y solidarios como el que más, en las bases incluyen que es condición indispensable que entre los dulces de la cesta se haga un hueco para cajas de bombones de comercio justo. Si es que son unos benditos.
  Como en esto de echarle morro somos potencia mundial contrastada, prepárense para lo que queda por conocer sobre regalos navideños de las empresas públicas y administraciones que recaudan con mimo y celo nuestros dineros. Como se anunciaba al final de una serie de dibujos animados: "No se vayan todavía, que aún hay más". Ya lo verán.

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