jueves, 4 de noviembre de 2010

Obama calienta el partido del año

"Quiero deciros que he entendido bien el mensaje de los ciudadanos y este triunfo es para hacer el cambio del cambio". Lo dijo Felipe González en el Hotel Palace tras conocer los resultados de las generales de 1993, cuando el PSOE retrocedió en votos pero no se pegó el batacazo que auguraban las encuestas frente a un todavía bisoño Aznar. Nunca se había visto a un político en una noche electoral admitir una derrota, aunque González lo hiciera con la boca pequeña. En esa breve legislatura que se enterró por la vía de urgencia en 1996 con Aznar entrando en la Moncloa para quedarse, se constató que González ni entendió el mensaje del electorado ni mucho menos subió al andamio para acometer el cambio del cambio.
   Saber reconocer una derrota en política, y hacerlo público ante la prensa, nunca ha estado de moda desde que finiquitamos la dictadura y entrenamos democracia. Anoche el presidente Obama dio toda una lección a los dirigentes de medio pelo y demostró que, pese a los errores de bulto de sus dos años de mandato y haber caído del altar mediático, el ADN de líder político lo mantiene intacto. El pueblo estadounidense le castigó duramente en las elecciones al Congreso y, lejos de esconderse en los vericuetos del lenguaje al uso en estos casos, salió a la palestra para lanzar un mensaje crudo y directo con perlas como "tengo que hacerlo mejor", "debemos mejorar" y "trabajar duro por el consenso" con los adversarios republicanos.
  En España es más probable que Albacete sea designada como sede del Mundial de Vela y que el Premio Ondas de la SER galardone a Paco González, antes que ser testigos de una declaración como la de Obama en labios de un dirigente político en noche electoral. El primer ejemplo lo tenemos cerca, con las elecciones catalanas del 28 de noviembre. Costará ver y escuchar esa noche a los vencidos admitir la debacle.
  La jornada de los comicios a la Generalitat trae dos pasiones tan arraigadas en nuestro país como son la política y el fútbol, con la disputa del Barça-Real Madrid. Eso sí que es una conjunción planetaria para el electorado de Cataluña. Quizá lo único potable del tripartito que da las últimas bocanadas haya sido coincidir en el tiempo con los incontestables triunfos azulgranas. Y quizá el día 28 ese electorado mande al PSC de Montilla a la oposición y Mourinho haga lo propio con el dream team de Guardiola, para abrir así una nueva etapa en la Generalitat y en el liderazgo del fútbol patrio y europeo.
  El presidente Zapatero, culé confeso, puede vivir esa noche una derrota doble que proceda tanto de las urnas como del Camp Nou. En el banquillo esperará entonces instrucciones para saltar al campo de candidato titular el vice Rubalcaba, merengue hasta la médula y con un carácter que encaja en el perfil del entrenador portugués. Las elecciones catalanas serán más que unas simples elecciones, como el Barça es más que un club.

2 comentarios:

Chazman dijo...

Me ha gustado mucho, eso si, aunque el cambio en Cataluña puede ser más que inminente, no creo que el Madrid gane al Barsa. Si, soy un poco antimerengue y me tiran los no-colores, pero creo que en lo deportivo por lo menos, Zapatero respirará tranquilo.

Gueimonde dijo...

Lo que mas me gusta de tus articulos son las reflexiones finales.Gracias Ignacio,no dejes de ponernos al día.