viernes, 5 de noviembre de 2010

Ser premiados

No se crean nunca que los premiados son siempre los que más se lo han merecido cuando se anuncian unos galardones, ya sea el Premio Nobel o el Premio Guapo con Gafas de la Discoteca Holiday de Sigüenza. Ni mucho menos. En muchas ocasiones se encontraban en el sitio justo, en el momento oportuno y en la empresa precisa. Ayuda, en todo caso, y una barbaridad, contar con amigos, conocidos y familiares entre el jurado.
  Durante algunos años me fajé en organizar la concesión de unos premios televisivos que contaban, para mayor gloria del galardonado, con una ceremonia de entrega en directo y en horario prime time. No es lo mismo para la vanidad del profesional que te lo den con varios millones de espectadores observándote, que acudir a un acto semiclandestino en el local de la asociación de vecinos del barrio. No hay color, por supuesto.    
    Durante los preparativos de los citados premios televisivos hubo hasta quien se acercó a preguntar cuánto dinero había que ordenar en una transferencia para entrar en el palmarés de agraciados. Como la vanidad no casa con la vergüenza, se soportaban en numerosas ediciones las mismas presiones por parte de los finalistas que optaban a las distintas categorías de los galardones: forzaban a la organización para saber si ellos/as iban a ser los distinguidos, alertando de que en caso contrario no asistirían a la gala "ya que como comprenderás, no quiero que se me quede la cara de estúpido con la televisión en directo y una cámara enfocando a mi rival de otra cadena dando saltos de alegría".
  Admiro a la Cadena Ser, donde me desteté como periodista y descubrí a enormes profesionales y compañeros, pero me da hasta pudor leer este jueves en la prensa el palmarés de sus Premios Ondas, "los decanos y más prestigiosos de radio y televisión que se conceden en España", según declaración de principios de los organizadores. Porque, salvo excepciones, buena parte del botín ha quedado en la casa del Grupo Prisa: Hoy por hoy, Cuatro y Canal Plus han pillado trofeo. Y del extranjero la guinda, con la emisora ADN Radio Chile -adivinen qué empresa multimedia española es su propietaria- logrando otro. El fair-play ni estaba ni se le esperaba.  Efectivamente, Paco González y Pepe Domingo Castaño no aguardaban este año una llamada del jurado del Premio Ondas.
   PD. No se extrañen si en las próximas semanas detecta saturación de publicidad sobre cadenas y programas de radio en los medios de comunicación; San EGM anda estos días con el trabajo de campo de los datos de audiencia que se conocerán el 2 de diciembre y hay mucho en juego, especialmente en los espacios deportivos.

No hay comentarios: