miércoles, 8 de diciembre de 2010

Apaga y vámonos

La banca siempre gana y, las eléctricas, ni le cuento. Cuando escuche las campanadas de la Puerta del Sol, el Estado -o sea, una multitud donde cabemos usted y yo- deberemos ya una factura de 30.000 millones de euros a las compañías eléctricas que cada mes le mandan un recibo cuya explicación es más complicada aún que el proceso de paz de Oriente Medio o el diferencial del bono alemán.
    Es de risa que el recibo de la luz sea materia oscura para el cliente que lo abona religiosamente, aunque sea con un consumo calculado a ojo porque las eléctricas, empresas benéficas y sin ánimo de lucro, no disponen al parecer de suficiente personal para una tarea tan cualificada como leer periódicamente los contadores de los hogares. Algún día, por cierto, se desvelará el misterio por el que una mayoría de viviendas -de los 24 millones de hogares censados en España- paga el alquiler mensual del contador de la luz en vez de comprarse uno de por vida, como el DVD o la tele que cambiamos cada cuatro años. Será que en Mediamarkt todavía no les ha dado por colocarlos en sus estanterías.
  Esa deuda de 30.000 millones es achacable al llamado déficit tarifario, que en cristiano viene a ser la diferencia entre lo que se paga en la factura por la luz y lo que de verdad cuesta a las empresas producirlas y llevarlas hasta el enchufe más cercano. Para ayudar a las familias en esto de la crisis, el recibo de la luz ha crecido en nuestro país un 30% desde que arrancó la penuria económica mundial en toda su intensidad, allá por mediados de 2007. Y los expertos en la cosa de los voltios y los kilovatios pronostican que en los dos próximos años el incremento rondará el 20% para ir así reduciendo el déficit tarifario de marras.
  Tiene toda la pinta que en estas próximas navidades nos electrocutaremos escuchando que a partir de enero aplicarán un nuevo aumento del recibo de la luz. Les cuento cómo funciona el proceso: primero, Navidad es un tiempo inmejorable para anunciar la subida porque la gente anda distraida con eso de las fiestas: segundo, el Gobierno ya ha dicho hace unos días que no está por la labor de encarecerlo, pero la decisión está en manos de las eléctricas, con lo que el ejecutuvo tiene la coartada perfecta de colocar el marrón a éstas y responder "yo no he sido"; tercero, a primeros de enero el personal anda acostumbrado a que todo vaya al alza menos sus nóminas, así que la coartada ya está lista para que se cometa el crimen de la luz; y cuarto, se filtra que el alza será del 10% -pongamos por caso- y luego se deja en el 6%, con lo que hasta nos alegramos de haber doblegado los planes de empresas poderosas.
   En Cádiz capital, donde las tasa altas de paro son tan habituales e insoportables como los vientos de Levante, este año que se nos escapa ha crecido un 20% el número de hogares a los que se les ha cortado el servicio por falta de pago, y la compañía eléctrica local no da abasto con sus empleados para ir de aquí a allá abriendo contadores y desconectándolos de la red. Al menos, si suben las tarifas, que no lo hagan público el 28 de diciembre, que la tradición de las inocentadas anda de capa caída. Y si tiene en mente escribir a los Reyes pidiendo un coche eléctrico, piense mejor en los del Scalextric, porque en el futuro y con la luz a estos precios echaremos de menos hasta el sablazo semanal de la gasolinera.

1 comentario:

Gueimonde dijo...

Me pongo de muy mal humor enterandome de estas cosas. En ocaiones es mucho mejor y más saludable vivir en la ignorancia, en fin, supongo que como de costumbre acertarás en tus previsiones y en un mes nos darán el notición. Un saludo Gago Fornels.