lunes, 20 de diciembre de 2010

Caraduras en peligro de propagación

Greenpeace y el ministerio de Medio Ambiente todavía no han alertado sobre la extinción de los caraduras de la vida política española, una especie que anida especialmente en las esferas municipales y que arrasa en aquellos terrenos yermos con constructores de rapiña al acecho del cohecho. Los ejemplares continúan aflorando por toda la geografía española, ya sea en entornos urbanos como rurales, Algeciras, La Coruña, Zarautz o Tenerife. En esta materia sí que existe auténtica y genuina vertebración territorial.
   La ultima pillada la protagoniza esta semana el alcalde de Collado Villalba, de nombre José Pablo González, elegido para el cargo de más rango institucional en esa localidad del noroeste de Madrid por las listas del PSOE. Como hay casualidades que son difíciles de explicar, al tal José Pablo los medios de comunicación le han publicado una fotografía en compañía de dos constructores. Nada sospechoso en principio. La imagen es de una Nochevieja en Andorra y los fotografiados parecen pasárselo genial. Nada que objetar. El alcalde posa con un gorro ridículo, lo que no va contra ninguna normativa legal aunque sí golpean la ética y atropellan la estética y el buen gusto. Los amigos de mesa de José Pablo son los constructores que mayores y más obras se adjudican en Collado Villalba. Ejem, ejem.... los contratos han sido limpios y adjudicados en concursos públicos, esgrimen los defensores del primer edil. El túnel y parking municipal horadados en la localidad han multiplicado su coste inicial y suben a los 40 millones de euros. De nuevo, caraduras en peligros de propagación. De nuevo, la sombra de corrupción municipal coloca en el mismo guión al alcalde, al Urbanismo y a constructores amigos con infraestructuras cuyas facturas no son de una compra en un Lidl de Collado Villalba, sino más bien de una tienda de delicatessen del barrio de Salamanca.

  Ya lo dijimos en BREIKIN NIUS cuando comenzábamos a pulsar la actualidad hace apenas dos meses: las fotos las carga el diablo y, en la mayoría de las ocasiones, se positivan en las portadas de los periódicos. El alcalde José Pablo ha pedido perdón a sus conciudadanos y al PSOE madrileño. No. No se va del Ayuntamiento a expiar las consecuencias políticas de la fotografía. Ese encargo recae en manos de los empadronados de Collado Villalba por mayo del año que viene cuando se celebren las elecciones municipales. 
  El teniente alcalde de IU de Sevilla , Antonio Rodrigo, y el alcalde de Collado Villalba ya tienen las fotos de sus campañas electorales editadas por adelantado. Apuesten sobre seguro y den por hecho que de aquí a mayo habrá más fotos reveladas y reveladoras de que los caraduras no quedarán extinguidos de la vida política nacional. Menos mal, porque si no la política sería aún más aburrida.

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