lunes, 6 de diciembre de 2010

Cumbres de la marmota

La Cumbre Iberoamericana que acaba de clausurarse en Mar del Plata ha certificado la inutilidad de esta convocatoria que el próximo año recalará en Asunción y que en 2012 hará parada y fonda en Cádiz. Mucho hay que cambiar en su estructura para que sirvan para algo más que una foto, una anécdota y los habituales ataques a la administración estadounidense, que ya sabe que contar con un enemigo exterior da pedigrí patriótico en regímenes donde la democracia anda en manos de caudillos salvadores, aunque sean de sus cuentas corrientes.
  Quizá la cita de Cádiz, que coincidirá con el bicentenario de La Pepa, sea la palanca de un impulso y un giro de 180 grados como lo fue el texto constitucional alumbrado en 1812 entre la Tacita de plata y la Isla de León. Y, como soñar continúa siendo gratis y sin IVA, hasta es posible que el máximo mandatario de una Cuba democrática esté presente en la cita andaluza dentro de dos años.
  Si echan mano de la memoria, las Cumbres Iberoamericanas han pasado con más pena que gloria desde su puesta de largo en 1991. Las hemerotecas de estas reuniones nos dejan para la posteridad declaraciones aglutinadoras de palabras huecas, al estilo de La Pepa cuando recoge que los españoles tienen por obligación ser "justos y benéficos". Aznar saltándose el protocolo y quitándose la chaqueta en La Habana mientras caminaba junto al rey Juan Carlos, el "¿por qué no te callas?" del monarca a Hugo Chávez o los habituales desplantes de Fidel Castro son los tres hitos más recordados de las Cumbres Iberoamericanas. Todo un síntoma de inutilidad.

  De la convocatoria de Mar del Plata se han escaqueado el presidente Zapatero y sus homólogos de Cuba, Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Honduras. Además, hubo indisimulada desbandada en la última jornada de otros jefes de Estado y de Gobierno, por lo que la agenda de trabajo se acortó y no hablaron ante el plenario los líderes de Perú, Chile y Uruguay. Un éxito en toda regla, a lo que hay que sumar que los dignatarios han andado más preocupados y sido más locuaces con las filtraciones de Wikileaks que con el texto sobre Educación que tenían encima de la mesa. De momento, son Cumbres de la marmota que invitan al bostezo y que se asemejan a la película Atrapado en el tiempo por su guión repetitivo, cansino e improductivo. Dentro 12 meses, otra foto de familia, una anécdota, ataque a Washington y una declaración final grandilocuente. Siéntese, espere y compruebe.

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