domingo, 12 de diciembre de 2010

El mando a distancia quema

CNN + echa el cierre y Cuatro traspasa el negocio. Nadie hubiera imaginado hace apenas unos años el movimiento sísmico que anda registrándose desde hace meses en el mercado televisivo español. El terremoto tiene su epicentro en la crisis y el temblor se deja notar, con mayor o menor virulencia, en las cadenas tanto públicas como privadas, canales gratuitos y de pago. Las primeros en notar un fuerte movimiento en la escala de Ritcher fueron las cientos de teles locales alegales que coparon el cementerio catódico con el nacimiento de la TDT.
  TVE, sin embargo, ya adelantó la sacudida cuando cambió su modelo, dejó escapar la publicidad, atemperó el colegueo con el Gobierno de turno en sus informativos y puso un torniquete en la sangría crónica de sus multimillonarias pérdidas. Las privadas se frotaban las manos entonces ante la claudicación de su adversario más temido, pero el tiempo, la crisis y la programación han dado la razón a los que creen y apuestan por una televisión pública fuerte. Los operadores privados regresan a la senda de los beneficios de impresión pero el ajuste ha sido muy duro y, ahora, la pieza a batir es la tarta publicitaria de las televisiones autonómicas.
  Las delicada situación financiera del Grupo Prisa ha desembocado con el anunciado cierre de CNN + tras más de una década en el mando a distancia, y la cesión a Telecinco del control en Cuatro y Digital +, joyas de la corona de un sueño televisivo de corto recorrido. Apenas cinco años ha durado la aventura de Cuatro, una cadena con un arranque titubeante pero que supo hacerse un hueco y aglutinar a una audiencia adulta y urbana, el target más deseado por los anunciantes.
  Las fechas previas a la Navidad están siendo especialmente duras en la sede audiovisual de Prisa en Tres Cantos, donde la palabra despido se ha convetido en la trending topic de pasillos, platós, despachos y redacciones. El aterrizaje de Telecinco no ha sido precisamente suave entre unos profesionales que esperaban un mejor trato de sus nuevos gestores. Sin embargo, hay quienes recuerdan que se trata nada más y nada menos que de la repetición de la jugada que a principios de los años 90 realizó Prisa y su Cadena Ser con Antena 3 de Radio, a la que adquirió siendo lider de audiencia para luego cerrarla. En este caso, Cuatro no lidera ningún ranking pero en sus cinco años de andadura bajo la supervisión de Prisa ha sabido empaquetar y emitir un producto televisivo con una calidad notable, quizá con la laguna de unos informativos con audiencias inferiores a la media pero con el atractivo de una crónica deportiva rompedora con el tándem Lama-Carreño, evolución de la pareja Ribagorda-JJ Santos.
  La clausura de CNN + y la transformación de Cuatro arrastrarán al paro a más profesionales por aquello de que las sinergias empresariales siempre traen adosadas un tijeretazo de personal. Prisa cerró abruptamente su salto al terreno de las revistas -El Globo-, no tuvo suerte en las ondas -Radio El País- y en la televisión ha pinchado en hueso con su red Localia, el canal todonoticias y la cadena generalista que pasa ahora a depender de Mediaset. Con Antena 3 y La Sexta mirando con lupa el ajuar de cara a otra próxima fusión, el terremoto televisivo continuará en 2011. Sólo si la publicidad regresa por la puerta grande el cementerio catódico dejará de ampliar parcelas para futuros inquilinos, ya sean clientes públicos o privados.

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