jueves, 2 de diciembre de 2010

Independentistas catalanes made in Spain

La picaresca y el trinque son tan españoles como el botijo y la siesta. Y hay veces que el mito del andaluz flojo y juerguista y el catalán currante y ahorrador se despeñan por el abismo. Mientras el país se aprieta el cinturón para quedarse prácticamente sin aire, algunos se aprovechan de casos de ciencia ficción tan reales y auténticos como la vida misma. Como el caso que nos ocupa hoy jueves.
  Ernest Benach nació en Reus en 1959 y su vida profesional ha transcurrido prácticamente en el mundo de la política. Desde 2003 este dirigente de la independentista Esquerra Republicana de Catalunya -ERC- ocupa el cargo de presidente del Parlamento de Cataluña. Su rostro se popularizó en 2008 cuando supimos que invirtió 20.000 euros de la caja pública para tunearse el coche oficial con diferentes artilugios electrónicos, a los que remató con un escritorio de madera a medida. Huelga avisar de que su vehículo no es como supondrán un utilitario, sino un flamante e imponente Audi A8 que costó a los contribuyentes 110.000 euros.
  Benach ahora es también noticia porque ha renunciado a su escaño del Parlament tras el cataclismo sufrido por ERC en las elecciones del domingo, autonómicas en las que ha visto volatilizar la mitad de los diputados de su formación. No se crea que con este panorama tan poco halagüeño el político independentista lo tendrá crudo para llegar a final de mes. Al contrario. La legislación catalana le asigna al ex presidente del Parlamento un sueldo bruto anual de 104.000 euros. Repetimos: 104.000 euros anuales durante los próximos cuatro años. O sea, un total de 416.000 euros. A sus 51 años, además, Benach ya tiene asegurado su futuro pase lo que pase con el Pacto de Toledo y la reforma de las pensiones. Las mismas leyes autonómicas fijan que percibirá 78.000 euros anuales y vitalicios a su jubilación cuando sople 65 velas en la tarta de cumpleaños.
  Por aquello de escandalizarle un poco más, recuerde que el sueldo anual bruto de Zapatero se eleva a 78.000 euros, mientras que sus tres vicepresidentes cobran 73.000 y los ministros del Gobierno no llegan por poco a los 70.000 euros anuales. Las comparaciones, ya lo sabe Benach, siempre son odiosas en un país donde la envidia es deporte olímpico. Su pelotazo a costa de todos con la salida de la primera fila de la política catalana es tan made in Spain como la fregona y el chupa-chups. Y la constatación de que para trincar no hace falta andar implicado en tramas de corrupción ni menos aún verse en el trance del paseillo del telediario camino del juzgado. El dinero que se embolsará por ley está limpio, tanto o más que los folios que sirvieron para plasmar el sumario del caso Gürtel.
Los dineros de Benach son conocidos justo cuando Zapatero anuncia la retirada de la ayuda de los 426 euros de los parados y con la ministra de Sanidad desvelando que la supresión del ministerio de Igualdad nos ha ahorrado 900.000 euros. Con el Gobierno y los ciudadanos haciendo juegos malabares para quesalgan las cuentas a final de mes, lo del todavía presidente del Parlamento catalán es un insulto para cuatromillones largos de parados y para un ejecutivo que busca desesperadamente de dónde recortar el gastopara salir del agujero. Quizá ese recorte haya que iniciarlo metiendo la tijera en leyes a todas luces injustas, desproporcionadas e insolidarias.

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