viernes, 3 de diciembre de 2010

La sastrería del EGM

Los periodistas también pasamos vergüenza ajena y nos sonrojamos. Suele ser, indefectiblemente, cuando en nuestros medios informamos de las compañías donde nos ganamos el sueldo o las de la competencia cuando toca ponerlas a la altura del betún. Suele ser, indefectiblemente, porque lo que difundimos no va con nuestra firma y porque el texto ha llegado desde la zona noble con la orden de no alterar ni una coma, so pena de guardias nocturnas extra en fin de semana, trabajos forzosos en las páginas de anuncios por palabras, edición de esquelas o maquetación de las cotizaciones de bolsa. Y no son planes ni tareas excitantes donde desplegar un periodismo de investigación ni nada parecido, así que mejor contentar al consejo de administración y a los jefes de redacción y tragar el sapo para una digestión rápida.
  Hay tres días marcados en el calendario anual de todo periodista, especialmente de los dedicados a la Radio, que vienen marcados en rojo. Son los que coinciden con la difusión del Estudio General de Medios -EGM-, la encuesta que expone al detalle la audiencia de cada cadena y de cada programa. Sus resultados son esenciales para que la publicidad vaya a aquella emisora o se retire de aquel espacio.
  Ayer se dio a conocer la tercera oleada del EGM y hoy los periódicos vendrán a buen seguro llenos de páginas de publicidad de intercambio, donde cada compañía saca pecho de los datos obtenidos. Da igual que las cifras sean un desastre; esto es para la Prensa lo que la noche electoral para los partidos políticos: todos han ganado al competidor y, a ser posible, por goleada. Aquí cada empresa radiofónica se confecciona un vestido a la medida sin acudir al sastre.
  Para empezar, desconfie y ponga en cuarentena los datos de audiencia que escuchan en cada emisora y en sus medios satélites. Si oye en esas informaciones con los números del EGM las palabras "consolida", "domina", "mantiene" o "refuerza", haga la traducción mental y coloque en su lugar "baja", "pierde", "disminuye" y "recorta". Porque si hay algo que los periodistas dominamos como nadie son las formas de ocultar, tamizar o difuminar los malos resultados de la empresa, ya sea un balance económico o un simple EGM.
 Dos casos prácticos. La tercera oleda del EGM conocida este jueves da a la cadena SER una pérdida superior a los 400.000 oyentes mientras que su competidora Onda Cero ha crecido apenas 15.000. Como supondrán, la SER no informó de que se ha dejado entre ola y ola esos 400.000 bañistas y, en el caso de la emisora de Planeta, sus locutores hablaban de subidas generalizadas en casi todos sus programas, cuando lo cierto es que sólo han ganado unos míseros 15.000. Porque a la hora de ofrecer las audiencias echamos manos de trucos tan viejos como comparar unas cifras pésimas actuales con otras que lo fueron peor aún -cosechadas en tiempos de Marconi-, y así esquivar la comparación con los últimos datos disponibles. En fin, que hay mentiras, medias verdades, encuestas...y el EGM. Por fortuna, el próximo saldrá ya avanzado 2011. Será cuando volveremos a repetir un cuento que se asemeja a la historia de Hans Christian Andersen plasmada en El traje nuevo del emperador.

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