domingo, 5 de diciembre de 2010

Parados en clase Business

Si España y su economía aguantan una crisis con 4,5 millones de parados a cuestas, en las oficinas de desempleo todavía hay hueco de sobra para acoger desde este mes a 2.400 nuevos socios. Son los 2.400 controladores civiles censados en nuestro país, trabajadores que se han ganado a pulso su inclusión en las listas VIP de la Agencia Estatal de Empleo, el INEM de toda la vida. Los ciudadanos no sólo verían con buenos ojos que el Gobierno les pusiera de patitas en la calle, sino que las redes sociales estarían encantadas de movilizar a los internautas para hacerles el pasillo y la ola en las colas del paro. Hablamos de un colectivo cuyos dirigentes han venido jactándose de poder "derribar al Gobierno" con sus protestas. La democracia y la sociedad española enterraron los ruidos de sables y no estamos dispuestos a sustituirlos por chantajes y pulsos tabernarios germinados en las torres de control.
  Zapatero y su Gabinete han de aplicar la ley con mano de hierro en guante de seda para finiquitar de una vez por todas los privilegios de unos trabajadores que se han creído el ombligo del mundo y seres superiores sobre el resto de los mortales. Porque los controladores aéreos -la gran mayoría- han sido capaces de aglutinar en su gremio ingredientes como chulería, injusticia, altivez, fanfarronería, insolidaridad, provocación y egosimo. Es el momento de despojarles de la clase Business por la que vuelan defendiendo su status y sentarlos por la fuerza en Turista rumbo a una incómoda ruta transoceánica.

  Lo que ha sucedido en este inicio de puente no puede quedar en una simple anécdota y en leves castigos que lleguen tarde desde los tribunales ordinarios. El colectivo de los controladores ha puesto al Gobierno en bandeja de plata una crisis descomunal de la que el Ejecutivo que preside Zapatero puede, paradojas de la vida, salir fortalecido de cara a la opinión pública y su electorado. Si el Gabinete no sabe, puede o quiere arreglar el desguisado de los aeropuertos, esté seguro que los votantes pasarán factura en las próximos comicios autonómicos y las generales del próximo año. Porque los casos de corrupción y otros escándalos se olvidan pronto a la hora de ir a las urnas, pero lo de este fin de semana tardará en borrarse del disco duro de millones de españoles, los que no han volado a sus destinos y los que han perdido una suculenta caja en sus negocios por clientes del puente varados en los aeropuertos.
   Los medios de comunicación han echado humo desde el viernes por la tarde, como en Fuenteovejuna, todos a una contra una casta de sueldos millonarios y que portan el farolillo rojo europeo en cuanto a productividad laboral. Del caos aeroportuario sacaremos en limpio que se hace imprescindible aumentar la oferta de controladores y, llegado el caso, traer profesionales de Hispanoámerica y otros lugares del mundo. También que los pilotos del Sepla no convocarán con tanta alegria nuevas huelgas si ven que a sus compadres los controladores les hacen pagar la vajilla rota. Y, por último, la necesidad imperiosa de dotar a nuestro país de una Ley de Huelga de manera urgente, redactada desde el consenso.
   PD. Han sido lamentables las llamadas en directo a las cadenas de radio de supuestos afectados por el caos aéreo que defendían a los controladores por encima de todo con tesis peregrinas. Han dado el cante y sonado a llamadas prefabricadas desde las agencias de Comunicación que defienden los intereses de la Unión Sindical de Controladores Aéreos.

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