martes, 28 de diciembre de 2010

TVE, a pesar de todo

El genial Chumy Chúmez dijo aquello de que "TVE es la mejor televisión de España" cuando era la única oferta en el mando a distancia. 25 años después de aquel comentario divertido, resulta que ha sido un adivino ya que el tiempo, la competencia y las cifras de audiencia le han dado la razón. Y no se crea que el logro se ha conseguido con una programación de calidad, talento y creativa 100%. Nada de eso. Ha sido posible solamente tirando lo justo de servicio público, manejando unos informativos que no caen en el infoentretenimiento tan al uso, y regresar en parte a sus orígenes con una ficción que no huele a atrezzo y corta y pega.
   TVE es la mejor televisión de España, sin ninguna duda. Y eso que en ocasiones uno gira la cara por pudor cuando ve que su oferta para la Nochebuena descansa en Camilo Sesto, Rocío Durcal y Raphael, como en tiempos del blanco y negro y las páginas del Tele-Radio encima de la mesa camilla. Los profesionales de la cadena pública nunca se han distinguido por la sorpresa y la originalidad cuando aterrizan en el calendario las fiestas navideñas. No hace falta, ya que la audiencia se sustancia en una especie de perro de Paulov que pulsa casi siempre en estas fechas el botón número 1 del mando a distancia.
  TVE y su grupo cuentan con tanta fuerza y músculo que sobreviven a los directores generales que pasan por la dirección general, ya sean nombrados desde Moncloa o desde el consenso del Congreso de los Diputados. Además, la competencia camina por otro sendero donde prima lo comercial, con la vista puesta en la cotización de la compañía en Bolsa. Mientras TVE da información y entretenimiento blanco, la mayoría del resto de operadores sirve pan y circo trufados de publicidad interminable. Así se las ponían a Fernando VII, oiga.
 
Dicen los anunciantes que ante los 66 millones de pérdidas de RTVE en 2010 quizá haya que recuperar la publicidad. Dicen que el mensaje del Rey de esta Nochebuena ha contado con la peor audiencia de la década. Dicen que el jefe del antaño Ente, Alberto Oliart, pagó a una empresa para que el Telediario-1 fuera galardonado con el título de mejor informativo del mundo en 2008 y 2009. Que sigan diciendo. Porque mientras TVE continúa a lo suyo, CNN+ desaparece del mapa televisivo para hacerle un hueco a un canal Gran hermano 24 horas y Telecinco comienza a vestir a Cuatro con el traje de una televisión espectáculo que, en ocasiones, deja a la ética en los pasillos que rodean los platós. 
  Estrenamos 2011 con la fragmentación de la audiencia erosionando a cadenas que se creían invencibles o casi. El año que viene los derechos deportivos caerán del lado de los operadores privados, las cadenas autonómicas seguirán sin modificar sus estructuras ante un mundo audiovisual que en nada se parece al que se encontraron al nacer, los canales de TDT abandonarán los pañales y TVE continuará en lo alto del ranking de audiencias salvo catástrofe, error u omisión. Ya lo verán. Chumy Chúmez, también, esté donde esté.

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