viernes, 11 de febrero de 2011

Bonus de bote de Euromillón

Las compañías eléctricas no son entidades filantrópicas cuya razón de ser radique en la ayuda al prójimo. Nunca verá una empresa del sector con pérdidas, en números rojos, como tampoco conocerá en esta vida a un consumidor que sepa traducir los distintos conceptos que se recogen en la factura de la luz que le envían a casa cada mes. Dice una leyenda urbana que el recibo de la luz español se pone como ejercicio práctico a los expertos en encriptación de mensajes del servicio secreto israelí. No le digo más.

   Pero al lío del montepío. Seguro que recuerda que desde enero pasado la luz cuesta un 10% más cara, por aquello de las quejas de las empresas del ramo por el llamado déficit tarifario, que traducido al lenguaje de barra de bar viene a ser el dinero que les debe el Estado por no cobrar desde tiempos inmemoriales la luz al precio real, sino a uno más bajo. Lo cual, para empezar, ya suena raro, porque los beneficios anuales de las compañías electricas son estratosféricos. Imáginase cómo serían si, además, cobrasen el precio real.
  Desde que arrancó la crisis, en España hemos soportado tarifazos de la luz a razón de dos o tres subidas anuales, con lo que estamos pagando el servicio un 40% más caro que hace apenas 3 años. Toda una ayuda para la economía familiar de un país que suma parados a la velocidad que la Generalitat de Catalunya aumenta su agujero contable. Pero, como siempre en estos casos, hay quienes salen ganando. En esta ocasión 350 directivos de Iberdrola, para los que palabras como INEM o ERE son sinónimos del ABS y el ESP de sus Audis A8 de empresa.
  La compañía del logotipo bucólico de la hoja cerró 2010 -año chungo donde los haya de la crisis- con unos beneficios que rondarán los 3.000 milones de euros. Como han sido unos máquinas, Iberdrola  premiará a esos 35 curritos de alto standing con un bonus a su sueldo por el que se embolsarán acciones de la empresa por valor de 55 millones de euros. Suena a bote del sorteo del Euromillón, pero no es más ni menos que un bonus, una gratificación. Ya sabe a qué bolsillos va una ínfima parte de los euros de más que paga por la luz cada mes. Suena a demagogia, pero una demagogia muy luminosa.
 PD. Y hoy mismo cantó la gallina en Cajamadrid, al trascender que 10 de sus ejecutivos se han repartido otro bonus de 25 millones de euros coincidiendo con las campanadas del 31 de diciembre pasado. O sea, un buen campanazo. Y ha sucedido en Cajamadrid, en medio del debate abierto sobre la delicada situación de las cajas en España, y tras comprobar que la entidad de ahorro madrileña recibió hace unos meses ayudas públicas del fondo Frob de 4.465 millones de euros el año pasado. A la espera de conocer nuevos casos, el españolito medio sólo se lleva al bolsillo su bonobus.

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