sábado, 19 de febrero de 2011

Prisa ante el laberinto

Este artículo de actualidad arranca hace 18 años. En enero de 1993, cuando Madrid se preparaba para una alerta por polución similar a la de este mes, entré en la redacíón central de la cadena SER de la Gran Vía madrileña para una entrevista de trabajo. Hacía sólo unos meses que la Facultad de Periodismo me acaba de dar a luz. Con el periódico El Mundo bajo el brazo, el subdirector de Informativos, Gerardo González, me preguntó ¿qué radio escuchas?, a lo que respondí sin cortarme: "Antena 3, la competencia". La siguiente fue ¿qué prógramas conoces o sigues de la SER?. Mi contestación: "Conozco a algunos pero no sigo a ninguno". A la semana siguiente comencé a trabajar como periodista en la SER, en el informativo Hora 14 a las órdenes de un pimpollo llamado Juan Ramón Lucas. En aquellos estudios y enorme redacción con sillas amarillo canario en las que nunca quiso posarse el maestro Antoñete -por aquello del mal fario-, cuando acudía al programa taurino de Molés, aprendí más Periodismo que en cinco años de carrera en la universidad.
  La cadena SER, así como todo el Grupo Prisa, no atraviesa por su mejor momento, al menos financiero y laboral. Con CNN+ en el cementerio audiovisual, Cuatro y Digital + en manos de Mediaset-Telecinco, el holding multimedia creado por Jesús de Polanco con El País como referente atraviesa un 2011 delicado, con prejubilaciones y expedientes de regulación de empleo a la vuelta de la esquina. Pájaro de mal agüero es que la cadena de radio haya fichado como jefa de Recursos Humanos a la misma profesional que metió la tijera en los ERE de RTVE hace un par de años.
   Peor aún es que se especule con la venta a Berlusconi de la emisora. El presidente italiano, sostienen algunos, busca vendetta con Prisa desde que hace un par de años El País difundió las escandalosas fotografias de sus bacanales sexuales. Toda una paradoja que Liberty Media, el fondo de inversión que controla Prisa y que lleva la palabra libertad en su denominación de origen, tenga en sus manos coartar la libertad de una cadena especialmente crítica con los gobiernos conservadores. El error -inmenso error- del Grupo Prisa se llama Sogecable, una experiencia televisiva que ha salido rana y que lastra sus resultados económicos desde hace años, especialmente desde que empezó a jugar de titular en la llamada guerra del futbol y sus derechos televisivos con precios exorbitantes.
   El futuro del Grupo Prisa es el futuro del periodismo libre y democrático en España. Aunque no se esté de acuerdo con su línea ideológica, se lea El Mundo, se escuche la Cope o se vea Interconomía. En esta pelea todos los profesionales de la información jugamos con la misma camiseta.

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