jueves, 24 de marzo de 2011

Adiós a la crisis

"Españoles: la crisis, ha terminado". Nadie del Gobierno ha salido ante las cámaras de televisión para soltar semejante anuncio al estilo del presidente Arias Navarro el 20-N. De momento. Pero todo es posible en un país cuyos dirigentes políticos se tomaron su tiempo antes de echar mano de la temida palabra crisis y que, ahora, años después, tiran de eufemismos como misión para evitar a toda costa poner en sus labios o documentos oficiales el término guerra. Son los mismos, más o menos, que pierden los nervios cuando escuchan  machaconamente a los círculos próximos a ETA hablar del conflicto vasco o a los periódicos anglosajones referirse a la banda terrorista tildándola de organización separatista vasca.
  Llevamos dos largas semanas donde la grave situación económica parece disiparse de las portadas y titulares de los medios de comunicación. Ayuda, y mucho, haber estado pendientes del terremoto, tsunami y crisis nuclear de Japón y, de seguido, poner nuestros ojos en la situación Libia y los ataques aliados. Una guerra -o lo que sea-, que lleva a las televisiones las mismas y cíclicas imágenes de noches oscuras con balas trazadoras que se asemejan a enormes fuegos artificiales de verbena veraniega. En esto de la cobertura  de las guerras en las cadenas, ya lo ve, poco ha cambiado la cosa desde la del Golfo retransmitida en exclusiva por la CNN allá por 1991.
  Con la que está cayendo, suena a sketch de Martes y 13 comprobar cómo el presidente andaluz Griñán acude días atrás a Moncloa para entrevistarse con Zapatero y así abordar la sentencia del Tribunal Constitucional sobre las competencias del Guadalquivir. Que viene a ser, más o menos, como que el primer ministro japonés y los dueños de la central de Fukushima se reúnan hoy para hablar en exclusiva sobre la última lesión de Cristiano Ronaldo. Menos más que nos queda Portugal, que decían los de Siniestro total, y que desde anoche andamos de nuevo pendiente de la crisis económica. Con estos vecinos y su riesgo de rescate financiero, aquí no hay quien viva, que habrá pensado el señor Cuesta del Palacio la Moncloa mientras deshoja la margarita de su futuro político.

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