sábado, 12 de marzo de 2011

Hay gente pa tó

Una leyenda urbana menos. Los encuestadores del CIS existen. Yo ví uno. Es más, una empleada del Centro de Investigaciones Sociológicas llamó el mes pasado a mi puerta, como Avón, y quiso que respondiera a un cuestionario. Se quedó y me quedé con las ganas, ya que en ese momento -un sábado al mediodía en Majadahonda, a las afueras de Madrid- salía disparado de mi domicilio rumbo a una cita y me resultó imposible atenderla como era mi deseo. Enorme deseo. Ahora, un mes más tarde, veo publicado los resultados del Barómetro del CIS de febrero y me cuesta creer lo que leo porque no aparece mi opinión, aunque sólo añada el 0,000000001% de los porcentajes.
    O el CIS se equivoca, los españoles le mentimos en sus encuestas o somos unos cachondos por antonomasia. Porque rascando las páginas del Barómetro nos encontramos con ese 0,1% de ciudadanos que afirma que la situación económica del país es muy buena. Es más, se contabiliza en el macrosondeo otro 1,8% que opina que es buena y un 0,3% que no sabe responder cuándo el CIS le interroga por el estado económico patrio. En total, un 2,2% de españoles que, en teoría, tiene ya garantizado el PSOE como posibles votantes en las municipales y autonómicas de mayo y las generales de cuando toque. Con ese 2,2% de ciudadanos da gusto gobernar, siempre que hayan contestado la verdad toda la verdad y nada más que la verdad. Estos porcentajes minúsculos pero imposibles recuerdan a lo sentenciado por el matador Lagartijo: "Azí e er mundo. Hay gente pa tó", que grabó para la historia cuando le presentaron a un histólogo y le explicaron que su trabajo consistía en estudiar los tejidos orgánicos.
   El Barómetro de febrero, centrado en aspectos judiciales, sienta cátedra cuando arroja que el 48% de la población considera muy mala o mala la situación de la Justicia. No hay que invertir en sondeos, sino pisar un juzgado -el que sea- para ser testigos directo que la administración de justicia, en demasiados aspectos, se quedó varada en el siglo XX. Visitar el juzgado de mi ciudad es regresar al pasado, con ordenadores e impresoras por los que pagaría Bill Gates para abrir un museo tecnológico, con carpetas polvorientas que se niegan a ser sustituidas por discos duros y unas instalaciones que piden a gritos una manita de pintura y un manguerazo de zotal. Caminar por sus pasillos supone una gymkana para sortear cajas y todo tipo de objetos aparcados donde buenamente pueden.
   No se preocupe, el pacto de Estado sobre la Justicia, como el de la Energía, el del Agua, el Terrorismo, o el de la Reforma autonómica pueden esperar mientras discutimos quién será el próximo candidato socialista a la presidencia del Gobierno. Mientras tanto, nos entretenemos con la próxima encuesta sobre el EGM o las de intención de voto, con Rajoy que se sale y un Arenas ganador con mayoría absoluta en Andalucía. Pronto sabremos si somos unos mentirosos o unos cachondos al abordar un sondeo. O, quizá, decimos la verdad, como ese 0,1% que ve una situación económica muy buena y que engloba posiblemente a los Botín, Amancio Ortega, Juan Roig, las hermanas Koplowitz, Abelló, Del Pino, Entrecanales y, por supuesto, al próximo ganador del Euromillón con un bote de 105 millones de euros, si cae por aquí.
   A ese sí que le dejará de interesar y preocupar la crisis -incluso el futuro político de Rubalcaba- para atravesar una crisis de ansiedad preludio de un orgasmo de felicidad. Del Euromillón saldremos de dudas el viernes que viene, del EGM a primeros de abril, de las municipales y autonómicas a las 22.00 horas del 22 de mayo y, de las generales y el candidato del PSOE, cuando Zapatero quiera hacer cantar a su gallina de Moncloa.

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