lunes, 28 de marzo de 2011

Sí es televisión para viejos

El mejor amigo del hombre es la televisión, no el perro. El españolito medio se chuta cuatro horas diarias frente al electrodoméstico, ya sea Gran hermano, Punset y sus Redes, el día del Señor de La 2 o los tramposos concursos de madrugada con preguntas de Perogrullo. La grave situación económica ha pasado de largo para las cadenas privadas gracias al adiós a la publicidad entonado por TVE, lo que ha provocado que en 2010 –el peor año de la crisis- la facturación por emitir spots se disparase, al igual que los beneficios.
   Como la cosa no anda para dispendios, millones de españoles prefieren la compañía de la tele en casa a salir a la calle y caer en tentaciones adosadas a la Visa. No en vano, el consumo televisivo ha crecido un 6% desde que arrancó la crisis, porcentaje que sube al 13% si nos fijamos en las personas de entre 25 y 64 años, obviamente las más golpeadas por el paro. Para confirmar estos datos destacamos ese 23% de aumento del consumo en españoles de status socio-cultural medio y bajo. Y, como guinda, unos mayores de 65 años que la temporada televisiva 2009/10 pasaron de media 5 horas y 30 minutos (+3,5%) mirando el invento de un desconocido escocés llamado Baird y, seguramente, dedicando un tiempo similar a despotricar sobre su congeladísima pensión.
   Esta ensalada de números, al menos, incide en que estamos ante un medio de comunicación de perfil popular en el que sobresale el enorme consumo de la tercera edad. No en vano, los sociólogos y los políticos nos advierten a partes iguales de que en este siglo XXI España se transformará en un país mayoritariamente de viejos, lo que es todo un gustazo para los dueños de las cadenas y una preocupación en toda regla para el Pacto de Toledo sobre pensiones. Con los jóvenes huyendo de la televisión hacia otras pantallas –el móvil e Internet-, los ancianos se convierten en el pilar sobre el que gira el negocio de la televisión, aunque la programación les margine sistemáticamente. No se extrañe por ello que la cadena preferida de este sector de la población sea TVE, cuyas series se centran en la Transición, la II República o la Guerra Civil, episodios que han vivido o sufrido sus consecuencias. Todavía hay más. Los mayores de 65 años dedican a La 2, prácticamente, el mismo tiempo que a Cuatro o La Sexta.
  En la biografía de Zapatero en la web de La Moncloa, el 14% del espacio del texto que glosa  sus logros de esta legislatura lo ocupa la supresión de la publicidad en TVE. Lo que certifica que esta legislatura no pasará a la historia del país pero sí a la de una televisión pública seguida por millones de jubilados. Y votantes potenciales.

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