lunes, 14 de marzo de 2011

Telediarios de Warhol

Si desea garantizarse un hueco en el telediario no descubra una vacuna, escriba un best-seller o invente un sustitutivo de la gasolina; mejor monte un desfile de ropa interior con lustrosos modelos en calzoncillos. Los informativos de las teles, seguro que se ha fijado, dedican un minutaje similar de sus escaletas tanto a la Semana de la moda de París –o a la de Calahorra- como a la crisis económica, y son capaces de destacar en un titular la subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo y glosar en el siguiente las excelencias de la feria del pulpo en O Porriño. Todo es posible en unos noticiarios que ofrecen a todo hijo de vecino los minutos de fama acuñados por Warhol, entregados a un género bautizado como infoentertainment y que viene a ser un híbrido entre información y entretenimiento.
  En la última década, los telediarios de sobremesa y noche de La 1, Antena 3 y Telecinco se han dejado por el camino casi un 25% de su audiencia, que ha emigrado a los de la competencia o que, directamente, se han largado a otros soportes como Internet para buscar información. No es de extrañar. Con la salvedad –y no siempre- de los telediarios originales de TVE, los informativos de las cadenas son una mezcla de todoacien donde siempre hay espacio para calzar noticias insustanciales cocinadas por agencias de comunicación, aliñadas con cuarto y mitad de crónica de sucesos y ración extra de fútbol. Por supuesto, con el aderezo de consistentes bloques publicitarios y patrocinios. Llama la atención no sólo la saturación de noticias chorras, sino que éstas aparezcan antes de que los informativos hayan siquiera llegado a su ecuador, práctica aún más acusada en los de fin de semana. De momento no se han atrevido, pero no se extrañe que den una vuelta de tuerca y permitan en breve el envío de SMS,  sobreimpresionen un teléfono 902 de aludidos o, ya puestos, sorteen un coche. Si hace la prueba constatará cómo los periódicos apenas recogen en sus páginas las noticias que vio la noche anterior en su telediario favorito. Todo un síntoma de que algo no encaja en el puzzle de la actualidad periodística.
  La deriva de los informativos se siente con especial virulencia en Antena 3, que llegó a desbancar el liderazgo de audiencia al portaaviones de La 1 y que ahora ve los toros desde el tercer anfiteatro del share, tras la pública y Telecinco. Y no es de extrañar al contemplar que los cimientos de su apuesta informativa descansan en un plató intergaláctico, por el que deambulan Matías Prats y los suyos hacia no se sabe dónde. Como los protagonistas de Perdidos, en cuya isla de ficción andan naufragando últimamente demasiados telediarios reales en una estéril lucha por la audiencia.

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