sábado, 2 de abril de 2011

El tercer hombre

Cantó la gallina. Una semana después de que su banquero de cámara le pidiese que cerrase el debate sucesorio, Zapatero ha hecho los deberes y ha finiquitado la cuestión que él mismo abrió en una charla informal durante la copa de Navidad en Moncloa. Las caras de los participantes hoy del Congreso Federal del PSOE se asemejaban a las de la reunión anual de comerciales de seguros El Ocaso: qué pena que la gente pase a otra vida pero qué bien que nos viene para nuestros intereses.
   La decisión adoptada hoy por el presidente del Gobierno ha sido la acertada para España y para el PSOE. Para España porque esta segunda legislatura ha sido un viaje continuo de Guatemala a Guatepeor y una plegaria diaria al virgencita, que me quede como estoy. Y, la verdad sea dicha, esto no lo merecía ni el ejecutivo ni una ciudadanía que ha demostrado poseer un cuerpo que aguanta carros y carretas, porque la losa de los 4,3 millones de parados no ha abierto la espita de una revuelta social ni nada parecido. Bueno también para el PSOE porque ahora disponen de un año por delante para unas primarias espejo de su democracia interna en la que -apuesten en Bwin por Internet- empezarán en breve a tirarse los trastos a la cabeza y a colocarse trampas y zancadillas.
  Zapatero se va pero se queda. Un año entero de calendario, de no mediar adelanto electoral tras los comicios de este 22 de mayo, en los que vendrá a disponer de carta blanca para adoptar medidas que no se ha atrevido a sacar adelante. 12 meses para hacer y deshacer prácticamente a su antojo porque sabe, ahora sí, que será otro -de su partido o del PP- quién acarreará con un país que sigue en la UCI a la espera de que un líder político nuevo ordene el traslado a planta.
   Si Bush padre pasó a la historia política por su "lean en mis labios, no subiré los impuestos" y luego hizo todo lo contrario, ZP será recordado por negar la propia existencia de la crisis con toda clase de eufemismos y, luego, ser incapaz de tamizar los efectos de una durísima situación económica. "El día que nos vayamos a España no la va a conocer ni la madre que la parió" lo esculpió Guerra pero se ajusta al epitafio político de Zapatero. Un líder socialista que se convierte desde hoy en el tercer hombre, tras Rajoy y el candidato que salga de unas primarias en el PSOE que se pronostican movidas. Y este lunes, las cifras del paro de marzo, para recordar a todos que el verdadero debate y drama nacional nunca ha sido la sucesión de Zapatero.

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