jueves, 7 de abril de 2011

Eugenio al rescate

Y, entonces, el todavía primer ministro de Portugal, José Socrates, accedió al vagón de metro en hora punta, alzó la voz y contó a los viajeros madrugadores:"Es mejor pedí que de robar". Acto seguido, los 27 pasajeros del suburbano -tantos como países de la Unión Europea- se rascaron el bolsillo y dejaron en el platillo del luso una ayudita cercana a los 75.000 millones de euros. Calderilla, vamos.
  Sócrates -buen filósofo griego y mejor jugador de fútbol con la canarihna- se ha visto abocado al rescate financiero y ha dejado tiritando a un sector financiero español que se asemeja cada vez más a la orquesta del Titanic. No en vano, nuestros bancos se juegan en el país vecino créditos y similares cifrados, precisamente, en unos 75.000 millones de euros. No pierda el tiempo haciendo la conversión en pesetas: 75.000 millones son una burrada en rupias, dirhams o sextercios de Astérix y Obélix.
  Esta semana, en vez de vestirse de padre Mundina y localizar en Google Maps los nonatos brotes verdes, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha facilitado unas previsiones macroeconómicas a la baja que le dejan a uno un mal cuerpo que paqué. Esas previsiones -le faltó parafrasear a Groucho y soltar un "si no le gustan no se preocupe que le muestro otras"-, dejan al personal con pocas o nulas ganas de meterse en la compra de nada que traiga plazos adosados. La puntilla a todo esto ha llegado con el Banco Central Europeo subiendo los tipos de interés en plena crisis, que viene a ser algo así como firmarle un seguro de vida a un inquilino del corredor de la muerte de una cárcel de Texas o comprar acciones de Tepco, la empresa dueña de la central nuclear de Fukushima.
  Menos mal que la ciudadanía continúa invirtiendo en humor para atemperar la crisis. Tras el descalabro económico y los rescates solicitados por los gobiernos de Dublín, Atenas y Lisboa, estos días en las barras de bar de la España cañí y sufridora se rememora aquel chiste del genial Eugenio que arrancaba así: "Dicen que se reúnen las tres potencias mundiales:  Grecia, Portugal y España...". De momento, se trata sólo de un chiste. Como la contundencia con la que el Gobierno afirmaba que no se alcanzarían los 4 millones de parados.

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