lunes, 4 de abril de 2011

Pensando en verde

Lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible. También en televisión. José Miguel Contreras es un tipo muy listo que se parece a un Manuel Fraga situado en las antípodas de su pensamiento político: si del gallego dicen que mete al Estado en su cabeza, el consejero delegado de La Sexta tiene en la suya toda la televisión imaginable. Contreras avisa que aspira a alcanzar en audiencia a Telecinco y Antena 3 dentro de cinco años. Largo lo fía montado en un cangrejo audiovisual que cierra marzo con una cuota de pantalla del 6% idéntica a la cosechada en septiembre de 2008. Más todavía constatando que su público fiel es masculino y joven; mala cosa cuando los mayores consumos de tele se dan entre mujeres y por encima de los 45 años. Aunque eran otros tiempos preTDT, Antena 3 y Telecinco se movieron en sus quintos aniversarios sobre el 20%.
   La SextaLa Secta, para algunos- cumple 5 años en el mando con muchas más luces que sombras. El chasis con el que se mueve es inmejorable –buenos profesionales delante y detrás de las cámaras, con gestores de postín- pero el equipamiento de serie que viste deja mucho que desear. Una cadena que busca competir con las grandes ha de contar –sí o sí- con unos servicios informativos serios y rigurosos, y los de la cadena verde son probablemente los más sectarios del panorama televisivo –Intereconomía y sucedáneaos, aparte-, al recordar a los sesgados telediarios de TVE durante los regímenes de escaleta de María Antonia Iglesias y Alfredo Urdaci.
  SLQH y El Intermedio necesitan no sólo chapa y pintura, sino un chequeo en toda regla que determine si andan en condiciones de transitar por la Fórmula 1 televisiva o recalar en la GP2. Desconcertante resulta que una cadena con profesionales que mamaron televisión en Globomedia haya sido incapaz hasta la fecha de dar a luz una ficción nacional de calidad. Si se quiere jugar en la Champions League de la televisión hay que fajarse en Old Trafford y el campo del Alcorcón con el equipo titular. La Sexta, por lo que se ve, planta pelea en el prime time y poco más, entregando al rival descaradamente y con los suplentes franjas como la matinal o las parrillas del fin de semana, con la excepción del fútbol y, ahora, las carreras de Fernando Alonso.
   La Sexta se ha convertido, posiblemente, en la televisión generalista que Prisa no pudo, quiso o le dejaron hacer con sus intentos fallidos de Cuatro, Canal +, Digital  + y Localia. No en vano, sus dos principales gestores con mando en plaza proceden de un imperio mediático que ahora se asemeja a un castillo de arena. El edificio de La Sexta anda aún en obras pero tras los andamios se vislumbra una excelente televisión.

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