jueves, 21 de abril de 2011

Prietas las filas en chándal

La CIA anda en ello. Concretamente, su departamento de mensajes subliminales. Al servicio de espionaje estadounidense, y al MI5 británico, no le han pasado por alto la irrupción el martes de Fidel Castro en el democrático y libre VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. El líder caribeño, a sus 84 años, no lució su uniforme verde oliva de comandante de una revolución decrépita que nada a flote gracias a  los dólares imperialistas que manan del turismo capitalista. Para la ocasión sacó de nuevo su lustroso chándal, una ropa muy casual siempre de moda entre la población reclusa.
  Sin embargo, en esta ocasión el octogenario Castro ha cometido de nuevo una traición. Si en 52 años ha sido incapaz de meter en cintura las ansias de libertad de su pueblo, ahora también ha traicionado a Adidas, la multinacional del deporte que se encargaba de proporcionarle el chándal. El dictador del siglo XX que ha logrado seguir dando su matraca de patria o muerte en la centuria de la aldea global, elige ahora la marca Fila. Al menos, para aparecerse entre sus acólitos del Congreso del PCC. En la sede de la CIA y el MI5 se recibió hace unas horas un cable encriptado procedente de los expertos del CNI español, una vez examinada la indumentaria deportiva y la marca de la prenda: "Castro ha mandado a su gente a través del chándal el mensaje de 'Prietas las filas'. Corto y cierro".
   El cónclave comunista cubano ha servido, además, para captar las típicas imágenes que antes destilaban tras el telón de acero y que, ahora, sólo se ruedan en Cuba, Corea del Norte y dictaduras de medio pelo: la de soldados desfilando y portando kalashnikov en las jornadas previas al Congreso del Partido Comunista de turno, las consignas manoseadas de siempre, los ataques al enemigo exterior y un palacio de convenciones lustroso y repleto de dirigentes -con pensamiento único y monolítico- que rebajan a becarios a aquellos asistentes de los recordados congresos del Partido Comunista búlgaro, esos con una unanimidad del 99,9%.
  El uniforme verde oliva de Castro quizá ande en la tintorería. O, posiblemente, su tela haya sido atacada por las polillas. El Gobierno cubano sigue repartiendo alcanfor para apuntalar una revolución imposible, con una renovación del aparato del partido donde la savia nueva procede de un tal José Ramón Machado, de 80 años. El régimen comunista y hereditario cubano que comanda Raúl Castro, al borde también de los 80 tacos, continúa sin creer en la democracia. Imperfecta pero democracia.

1 comentario:

juan manuel dijo...

Querido amigo!! te felicito, es todo un acierto la nueva cara que tiene tu Blogg, pero sobretodo!!!las perlas que dejas caér. Saludos desde Mallorca,,,