lunes, 11 de abril de 2011

Televisiones a la búlgara

Desconfíe de las siglas alambicadas y extrañas a la vista y la pronunciación. Más todavía si proceden de una ley del Parlamento. Por ejemplo, la LOREG. Se trata de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General. ¿Mande lo qué? En cristiano estamos ante la normativa aprobada en el Congreso con consenso entre PSOE y PP –lo que la convierte de partida en sospechosa- y que rige para la campaña electoral que arranca el 6 de mayo. Una ley a la búlgara que contó sólo con 14 votos en contra.
   La LOREG afecta de lleno a las televisiones. A partir de ahora, y he aquí la novedad, las cadenas privadas están obligadas a minutar la información que dediquen en sus informativos a los partidos políticos y atender a la máxima de, más escaños, más segundos en pantalla. Además, se les exige neutralidad y proporcionalidad atendiendo a los resultados obtenidos por los partidos en la última convocatoria electoral. O sea, un disparate que convierte a los periodistas de los telediarios de los operadores privados en meros cronometradores de los maratones electorales.
  Hasta ahora esta directriz afectaba únicamente a medios públicos como TVE y emisoras autonómicas. Una norma que provocaba, además, esos impagables bloques donde el PSOE entregaba el testigo a la Falange Auténtica y los mensajes de Rajoy daban paso a las proclamas del presidente del Partido Humanista o al líder del Partido Positivista Cristiano. Todo muy legal pero poco serio y presentable. La LOREG de marras admite los esperados cara a cara en las privadas, siempre que también se emitan otros debates con más candidatos o en su caso se compense a los minoritarios. A este paso, habrá que dedicar por ley un hueco en los telediarios al Partido Hache montado por la cómica Eva Hache, la única formación que en las generales de 2008 obtuvo –según los datos oficiales del Ministerio del Interior- un resultado apabullante y esplendoroso: 0 votos.
  A las cadenas privadas, tan guerreras a la hora de presionar a los políticos para defender y salvaguardar sus cuentas de resultados, les han metido desde el Congreso un gol por la escuadra en el tiempo de descuento. Además, se han enterado de ese gol al día siguiente tras leer en la prensa las crónicas parlamentarias. Ya no hay vuelta atrás posible y la próxima campaña electoral en los informativos de las públicas y privadas presenciaremos una cobertura idéntica de cartón piedra, cronómetro en mano y con la señal con las imágenes de los mítines producidas y servidas por los equipos propios de los partidos. Ya puestos, sólo falta que se ordene por ley a escoger esta o aquella declaración del mitin y su lugar exacto en la escaleta del telediario. Eso se dejará para la otra LOREG: la Ley que Ordena la Regulación y Emisión de Gilipolleces. Todo es ponerse. 

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