lunes, 23 de mayo de 2011

Espectadores Parados Añadidos

Las cadenas de televisión, al contrario que el Gobierno y el ministro de Trabajo, suspiran con el dato de los 5 millones de españoles. Hasta que la fragmentación llegó a las audiencias para comprar piso en propiedad, lograr 5 millones de espectadores no suponía un esfuerzo especial. Ahora más que nunca, cuando san Share habla, la parroquia televisiva calla.
   El Festival de Eurovisión marcó 4.724.000 espectadores de media tomando nota de los comentarios de un José María Iñigo que trabajó de becario en comparación con el abuelo cebolleta José Luis Uribarri. Lo cierto es que adivinar el sentido de la votaciones del certamen supone un ejercicio mental tan sencillo como pronosticar que La Sexta no nombrará a Vasile hijo predilecto de Mediapro o benefactor de Uteca, ese lobby que siempre presiona en legislaciones a favor de las privadas y en detrimento de RTVE y las autonómicas. A pesar de los cañonazos en su línea de estribor, en Prado del Rey siempre tapan las vías de agua con una nueva temporada de la incombustible Cuéntame, dosis de Aguila Roja, telenovelas vespertinas con tiempos revueltos, ristra de partidos de Champions League, Mundial de motos o el seguro de vida y a todo riesgo de unos telediarios que escrutan a la competencia con catalejo. TVE ejerce con pachorra de mago de cuya chistera salen conejos a mansalva para arreglar in extremis las audiencias.
  La grave crisis económica que ayer habló en las urnas ha disparado el consumo de televisión, ya sea entre espectadores residentes en La Coruña, Algeciras o Esplugas de Llobregat. Si ya en plena bonanza allá por abril de 2001, cuando internet usaba pañales, cada español dedicó una media diaria de 207 minutos a ver la televisión, el dato ha ido subiendo y subiendo como si fuera el precio de la gasolina, para situarse en 236 minutos en abril de este mismo año. Como este país no gana para dispendios, el entretenimiento estrella, universal y gratuito recae en la televisión. No en vano, en el primer cuatrimestre del año el consumo se ha desbocado hasta los 251 minutos por persona y día, tres cuartos de hora más que hace una década. Una barbaridad, con aragoneses (262), valencianos 257) y andaluces (252) en los puestos de honor, con madrileños (216) y gallegos (203) en el furgón de cola.
   Con una Encuesta de Población Activa –EPA- que da miedo mirar cuando cifra en 4,92 millones el número de parados, da la sensación de que el consumo de televisión camina en la misma dirección, con esas 4,11 horas de ración televisiva diaria para demasiados Espectadores Parados Añadidos. Millones de españoles en desempleo que siguieron anoche por la tele los especiales informativos de elecciones confían en desintoxicarse pronto de esta adicción. El país y el medio televisivo lo agradecerán.

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