miércoles, 18 de mayo de 2011

La España real

La España real no es la que sigue desde el palco los partidos del Real Madrid en el Bernabéu, sino la que se apretuja en los graderíos del estadio blanco. La España real no es la que escucha los discursos de los dirigentes políticos en foros como el Hotel Ritz, sino la que acude con bocadillo, refresco y autobús a los mítines de esta campaña electoral del 22-M. La España real no es la que se sienta en el consejo de administración del Banco Santander, sino la que pelea en sus sucursales por una prórroga en la hipoteca o la que implora la concesión de un crédito al consumo. La España real no es la que mira desde el parqué las cotizaciones de la Bolsa de Madrid, sino la que lee en los periódicos la cotización de esa compañía en la que cuenta con un puñado de acciones heredadas.
   Acabo de dar un paseo por la Puerta del Sol de Madrid, donde he escuchado con atención los discursos en asamblea de los protagonistas de la protesta que sacude a España estos días. Allí he leído sus mensajes en cientos de pancartas y pasquines. En los corrillos he prestado atención a sus conversaciones.
   La España real no es la que ha acampado en la Puerta del Sol, sino más bien esos miles de ciudadanos que pasen por el kilómetro cero y sacan el móvil para hacer una foto de recuerdo y enviarla a los amigos. La Puerta del Sol no es la Plaza Tahrir de Egipto. Aquí hay democracia y libertad, imperfectas, eso sí, pero ganadas a pulso. Los mejores pronosticadores son los que vaticinan el pasado, pero la acampada y el movimiento 15-M  no son lo que este país reclama o necesita para salir adelante. Desgraciada o afortunadamente.

1 comentario:

Gueimonde dijo...

Estas en todo Ignacio Gago!!no se de donde sacas el tiempo.Pobrecitos los que están en la puerta del Sol, hoy se han tenido que mojar un poquillo. Buenas noches