lunes, 9 de mayo de 2011

Presuntas audiencias

Emilio Botín no abre cada mañana las cartas que le envía el banco con los movimientos de sus cuentas. El presidente del Santander, seguro, prefiere seguir por internet a tiempo real cómo marchan los mercados financieros. En la red se puede también escrutar al minuto, por ejemplo, cuál es la demanda de energía en España y quién la produce. Pero no intente conocer las audiencias televisivas que confecciona Kantar Media –Sofres de toda la vida- porque se desvelan de un día para otro y sólo están disponibles para unos privilegiados.
   En un mundo donde prima la información instantánea y el tuiteo, las audiencias de televisión en España viven ancladas en el siglo XX. Suena a risa que aún no exista un sistema que permita conocer al minuto los espectadores que arrastra un programa, que los datos no se cuelguen en Internet y que haya que esperar 8 eternas horas para que los directivos de las cadenas los digieran en sus desayunos mañaneros. Más incomprensible aún si tenemos en cuenta que los resultados de las elecciones del 22-M se difundirán apenas dos horas después de cerrarse las urnas. Los datos de las audiencias, ya le digo, viajan desde los audímetros subidos en caracol a lomos de tortuga por carreteras secundarias y sinuosas. Si no, no se explica.
   Las cadenas, tan proclives a lanzarse unas a otras los mandos a distancia a la cabeza, no dudan nunca de la infalibilidad de la empresa que surte las audiencias en nuestro país. Al menos de despachos para afuera. Para empezar, porque son ellas las que pagan la factura de forma solidaria. Las encuestas/barómetros del CIS reciben improperios, los datos del EGM crean tormentas de críticas y los sondeos electorales de los periódicos traen críticas adosadas del partido que sale poco favorecido. Nadie se atreve –de momento y que se sepa- a elevar siquiera la voz a Kantar y sus mediciones de audiencia. A pesar de que la fragmentación es un hecho, que la TDT ha multiplicado la oferta, que Internet ha revolucionado la forma de seguir la TV y que el censo de la población española se acerca a los 50 millones de almas, el muestreo de hogares con audímetros avanza al ritmo de los bólidos de la escuderia Hispania por la Fórmula 1. En el sector de la televisión todo es susceptible de cambiar excepto el modelo la medición de audiencias, de la que dependen miles de puestos de trabajo, cuentas de resultados de compañías que cotizan en bolsa y millones de euros en presupuestos publicitarios. No es muy lógico que las audiencias certifiquen –un poner- que las últimas campanadas de la Puerta del Sol fueron vistas por 15 millones de españoles. Los mismos 15 millones de los cuádruples Madrid-Barça. ¿Qué hacían los otros 32 millones a esa hora?  

3 comentarios:

Larra dijo...

Muy bueno, pero me quedé con ganas de leer más (eso es positivo, no?)

Anónimo dijo...

Si está interesado en recibir los datos de audiencia, el Consejo Audiovisual de Andalucía tal vez pueda poner a su disposición
los informes que se reciben a diario. Me comprometo, si lo desea, a tramitar una posible solicitud suya al respecto. Saludos. Puede ponerse en contacto conmio en sharekrishnatv@telefonica.net

Anónimo dijo...

Querido amigo!! no digas muy alto eso de "a dos velas" porque estoy viendo a los Chinos subiendo tambien los precios!!, saludos,
Juan M Galdeano