viernes, 24 de junio de 2011

Cuento chino sobre ruedas

Zahav Motor es una empresa fabricante de coches de capital chino-iraní, lo que ya la coloca de salida en la categoría de presunta sospechosa. Esta compañía anunció hace dos años -en plena crisis mundial- la construcción de una planta para la fabricación de todoterrenos, pick-up y camionetas en la localidad gaditana de Jerez de la Frontera. Sus planes pasaban por sacar unos 30.000 vehículos anuales de la cadena de montaje a partir de la primavera de 2011. Hace dos días ha arrancado el verano y, en vez de fábrica, sólo existe rastro en la capital del sherry de una parcela de 120.000 metros cuadrados que ha sido limpiada de matojos y que debía albergar a las flamantes instalaciones de Zahav Motor. Lo de presunto parece que ya se cae y pasamos directamente a calificar el proyecto de sospechoso.
  La ex-alcaldesa de Jerez, Pilar Sánchez (PSOE) sacó pecho por un plan que llevaría unos 600 empleados fijos y otras cifra similar en indirectos entre empresas auxiliares y de servicios. Pilar dejó hace unas semanas el Ayuntamiento tras una aparatosa debacle electoral, tras meses y meses peleando en el Ayuntamiento para poder pagar las nóminas a sus trabajadores, aunque fuera en la prórroga y en varias entregas. Ahora su futuro como docente le aguarda por San José del Valle, desde donde seguirá sin otear las chimeneas de la compañía chino-iraní, de la que andaba tan orgullosa, y que debería estar escupiendo coches desde hace tres meses, según los cálculos oficiales. Muy, muy sospechoso.
  En Jerez no se podrá elegir por tanto entre ser Domecq, caballo o todoterreno porque lo de Zahav tiene pinta, cada vez más, de una sinergia entre el timo de la estampita y el del nazareno. Si accede a la página web de Zahav Motor lo comprenderá. Da miedo certificar cómo una supuesta multinacional del motor cuenta con una web impropia de una tienda de ultramarinos de barrio. Ver sus gama de vehículos es para echarse a llorar y regresar a diseños del siglo XX. Comprobar cómo se explica que cuentan de serie con radio-cassete stéreo y que el CD y los elevalunas eléctricos son opcionales llevan a la pena y la carcajada.
  En la provincia de Cádiz, donde la tasa de paro da vergüenza ajena, la industria del motor, definitivamente, ha gripado. Si en 2007 Delphi echó el cierre a su planta de Puerto Real y mandó a la calle a 1.600 trabajadores, ayer mismo anunció que sigue idéntico camino la multinacional Visteon y que deja tirados a 400 empleados de su fábrica en El Puerto de Santa María. Para completar una astracadana que ni el portuense Pedro Muñoz Seca, esta empresa de componentes para coches obtuvo en 2010 un beneficio declarado de 7.500 millones de dólares. Y, por supuesto, el sainete de Zahav Motor en Jerez de la Frontera. Su director de expansión en España -un cargo que trae aparejado risa floja-, se llama Mesía. Aquí en la foto pueden contemplar al sujeto vendiendo su mercancia. Si le añade la letra ese a su apellido encontrará lo que necesita urgentemente la castigada provincia de Cádiz para levantar cabeza y poner en marcha su renqueante chásis. Con una industria y unos empresarios de esta ralea a los letristas del carnaval gaditano se las ponen como a Fernando VII, el monarca que derogó la Constitución de 1812 parida en Cádiz. 200 años más tarde en la tierra de Alberti y Pemán sólo se derogan ya contratos indefinidos, una especie en peligro de extinción. Y no el lince de Doñana.

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