jueves, 9 de junio de 2011

El pepinazo de Bruselas

Las coles de Bruselas se han transformado en las coartadas de Bruselas. Si no te gustan las primeras, las segundas las vas a aborrecer. Este lunes, el ministro de Industria y Energía, Miguel Sebastián, se las prometía muy felices al anunciar que el Gobierno tiene la "intención" de no subir de nuevo el recibo de la luz el mes que viene, siempre que -vino a decir- no vengan sobrevenidas causas de fuerza mayor. El anuncio tiene todas las trazas de quedarse precisamente en eso, en una mera intención.
  Apenas 24 horas después de que hablara el ministro -o sea, el martes- granizaban sobre sus previsiones e intenciones el aviso de la Comisión Europea. Desde Bruselas, la UE recomendaba vivamente al Gobierno español que prepare al personal para subidas en las gasolinas y la luz, vía incremento de los impuestos que gravan ambas fuentes de energía. La Comisión pone la venda antes de la herida porque -entre nosotros- no cree en las previsiones de crecimiento económico que pregona el equipo de Zapatero, el único presidente planetario que deja en su vicepresidente, ministro del Interior, portavoz del ejecutivo y dandy de las primarias la camiseta de cerebro del equipo y el brazalete de capitán, mientras él sigue el partido del siglo arrepachingado en el banquillo de los suplentes. Allí anda leyendo el Don Balón porque no le atraen las noticias que sobre España S.A. publican panfletos como el Wall Street Journal, The Economist y el Financial Times.
  Pues nada. En el último mes la caída del barril del petróleo ha provocado que dejemos atrás los récords históricos de los precios de las gasolinas y gasóleos y, ahora, va Bruselas y nos pide que apliquemos más peso todavía a la fiscalidad de los carburantes que pagamos a tocateja en la ruleta rusa en la que se ha convertido el surtidor, ya que da miedo mirar cómo giran y giran sus números. Entre el nuevo pepinazo de impuestos que emana desde Bruselas, y el sainete con el que la UE y Alemania han gestionado -con España de figurante- el caso de los pepinos, entran ganas de resucitar el Comecon y que el Parlamento patrio pida nuestro ingreso con efectos inmediatos y retroactivos.

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