miércoles, 15 de junio de 2011

Indignados indignos

No utilizar la ley y las fuerzas de seguridad a tiempo traen estos preocupantes lodos. Tras la larga acampada en Sol, saltándose a la torera las reiteradas solicitudes de la Junta Electoral Central, esta semana hemos comprobado cómo se las gastan los que dan clases de democracia con presuntas asambleas callejeras: zarandean a Cayo Lara, insultan de noche a las puertas de su casa a Ruiz-Gallardón, intentan reventar la toma de posesión de la Generalitat Valenciana y la constitución de múltiples ayuntamientos como los de Madrid y Sevilla.
   Y, esta mañana, los indignados atacan y coaccionan sin remilgos en Barcelona a la clase política catalana que accedía al Parlament: sprays de pintura sobre la ropa de exconsellers, insultos, lanzamientos de objetos... Los que exigían la reducción de coches oficiales para contener el gasto público han provocado que los políticos, por su culpa, se vean obligados a acceder en helicópteros de las fuerzas de seguridad a la sede de la soberanía autonómica. Del coche oficial al helicóptero policial. Esta vez, por lógica. El que ha perdido la brújula ha sido el socialista Tomás Gómez al cursar invitación este mediodía -con el Parlament rodeado de indignados que acorralaban a los diputados en la calle- para que esos mismos alborotadores se reúnan con los parlamentarios madrileños en una comisión creada ad hoc por la Asamblea de Vallecas.
  De momento, el máximo responsable de la policía, el siempre locuaz ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no ha dicho ni pío, ni un misero tuiteo ya puestos, para dar su opinión ante unos disturbios callejeros que saltan de una ciudad a otra. El president Artus Mas ha subrayado con tino que los indignados han "traspasado la línea roja". La democracia española, por muy imperfecta que sea, es nuestra democracia. Una democracia que ha hablado en las urnas y ha dado legitimidad, la que no tienen los que chillan, acosan, zarandean, insultan y agreden en la calle envalentonados por la inacción de las fuerzas del orden.
PD. Eso sí, ni rastro de indignados en la constitución de los ayuntamientos de Bildu en el País Vasco el sábado pasado. Cobardes.

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