viernes, 10 de junio de 2011

Sonotones al poder

Bono, el líder de la banda U2, debería haber aconsejado a su tocayo José Bono. El cantante irlandés tomó su nombre artístico de un Sonotone llamado Bono Vox, una especie de latinajo que viene a significar 'buena voz'. Desde entoces, el artista saborea el éxito mundial. Pero no. El presidente del Congreso de los diputados esquiva los audífonos. El prefiere gastar parte de la nómina en injertos y tratamientos capilares que tapen el secarral de su ameblada azotea. Así le ha ido esta semana a un político VIP al que la ciudadanía y los medios suelen mirar con buenos ojos, independientemente de sus ideologías. Estamos ante un animal político, un superviviente, el ejemplo válido de que perder las primarias en el PSOE contra ZP ha sido a la larga un beneficio en su carrera: ministro de Defensa, presidente del Congreso y un candidato en la recámara ante un futuro negro en el PSOE.
   Sin embargo, Bono escenificó este miércoles que no se ha enterado del clamor popular de la sociedad española, visualizado abrupta y sonoramente con el movimiento del 15M, y ni corto ni perezoso quiso reducir de tres a dos los días de Pleno en la Cámara Baja, aduciendo un acuerdo no escrito de los distintos grupos parlamentarios. Afortunadamente, estos se desmarcaron a la velocidad de la luz del plan anunciado por el de Salobre para, también, escenificar que ellos no hacen oídos sordos al grito que llega desde la calle sobre las prebendas de la clase política. No se comprende cómo el guardián del edificio que sirve de cimiento a nuestra democracia puede, siquiera, plantear echar el candado al Pleno de los jueves en la Cámara baja. O sea, un día menos de curro para los padres de la patria, aunque sean minoría los que se chutan las sesiones plenarias. En un plis plás ha tirado por la borda su imagen sensata y se ha alineado junto a ese marciano 2,3% de españoles que, según reveló ayer el barómetro del CIS, considera 'muy buena' o 'buena' la situación económica general de España.
  José Bono tendría que haber seguido el ejemplo de la Casa Real. Allí han escuchado de manera cristalina el clamor de la Prensa y han rectificado su decisión inicial de alejar a los periodistas de las audiencias reales. Será, dicen algunos, porque en Zarzuela, afortunadamente, hace tiempo que los sonotones trabajan como un reloj a pesar de la edad.

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