lunes, 11 de julio de 2011

Alberto y Aída tienen un plan

Si la aparición estelar de Isabel Pantoja en Sálvame empujó la audiencia de Telecinco e hizo romper en junio  la hegemonía de TVE-1, el escándalo de la superviviente Aída Nizar ha provocado que la cadena de Fuencarral batiese récord de seguimiento la noche del pasado jueves y que sacara 1,1 puntos  de diferencia a la cadena pública en la cuota de pantalla acumulada del mes. Una barbaridad que dice a las claras cuáles son las armas de Telecinco para volver a superar a TVE-1 en las audiencias de este mes. Y no se deje engañar:  el numerito de la Nízar a cuento de Ortega Cano es un montaje guionizado del que Jorge Javier Vázquez y el canal dirigido por Paolo Vasile se aprovechan para hacer caja, vender más publicidad, darse el gustazo de romper el audímetro y colocarse en el centro del debate televisivo. Vasile odia que le tilden de jefe de la telebasura patria pero hay noches que su televisión se asemeja al detritus. Eso sí, con el beneplácito de millones de espectadores ávidos de su ración de espectáculo barriobajero y morboso.
   Mientras Telecinco sigue a lo suyo, RTVE sigue con lo de siempre: presidente a la fuga. Alberto Oliart ha imitado a su antecesor, Luis Fernández, y ha dimitido apenas año y medio después de su consensuado nombramiento. La espantá del ex ministro de Defensa ha provocado una crisis en la Corporación y, de paso, ha evidenciado que el presunto éxito de la reforma televisiva de la tele pública abanderada por Zapatero desde 2004 ha naufragado con el primer oleaje. RTVE da las últimas bocanadas de la legislatura sin saber hacia dónde camina.  Oliart ha demostrado que los presidentes cuneros no le sientan bien a RTVE, donde hace falta un presidente que sepa al menos de qué va el negocio. Luis Fernández hizo un buen papel porque se le comparó con el desastre de la etapa de Carmen Caffarel y el pobre Oliart se ha limitado, prácticamente, a tirar por la senda marcada por el hombre al que relevó en el potro de tortura que siempre ha sido y será el sillón de mandamás de Prado del rey.
    La ley audiovisual y sobre RTVE paridas por el Gobierno ZP son tan cutres que, a estas alturas, no se sabe si hay que nombrar o no a un nuevo presidente de la Corporación o si la responsabilidad puede quedar interina o mediopensionista en lo que queda de legislatura. Quizá la solución sea copiar el modelo de la BBC, que no se cortó un pelo al  insertar un anuncio en la prensa británica con una oferta de empleo para buscar jefe. A la vista de los nombres que han dirigido RTVE en sus 54 años de historia quizá esa sea la mejor fórmula.  

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