jueves, 11 de agosto de 2011

Hasta Berlusconi nos da lecciones

A ningún hostelero de la costa se le ocurre cerrar el negocio en agosto para tomarse unas vacaciones. Los loteros no bajan la persiana la semana previa al Gordo de Navidad. Tampoco los socorritas playeros suelen irse de puente por la Virgen del próximo día 15 o escaquarse cuando, en un domingo de verano, ondea la bandera roja en el litoral por fuerte oleaje. La lógica siempre, tarde o temprano, se suele imponer.
  Esta semana el Palacio de la Moncloa anda en obras y prácticamente todo el edificio está cubierto de andamios y una tela protectora de color verde. Una imagen que escenifica la interinidad de un Gobierno que, si nada cambia, seguirá en sus puestos hasta las elecciones del 20-N. Lo de seguir en sus puestos es, desafortunadamente, sólo una forma de hablar.
  Esta semana hemos cumplido cuatro años de crisis económica mundial y la celebración ha sido una convulsión en los mercados financieros internacionales, con España llevándose buena parte de la peor parte. Con la que está cayendo, el presidente del Gobierno tomó el viernes pasado las de Villadiego para recalar de nuevo en su refugio veraniego de Doñana, tras el veraneus interruptus de la semana pasada. A todo esto, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, anda prácticamente desaparecida en combate y el resto del Gabinete socialista no sabe/no costesta y hace la competencia a la orquesta del Titanic.
  Zapatero disfruta de sus vacaciones mientras los principales líderes políticos andan trabajando en sus despachos. Obama, en EEUU, intentando arreglar la catástrofe económica por la rebaja a su deuda por parte de Standard&Poor's; Sarkozy en Francia reuniendo de urgencia a su equipo de Gobierno ante las tensiones de los mercados; la Merkel, por supuesto, sigue desde el lunes en su despacho; Cameron en Gran Bretaña llegando tarde a su país para ponerse al frente para combatir los disturbios callejeros. Y, como guinda, hasta Berlusconi dándonos clases de democracia y reflejos ante la crisis, preparando nuevos ajustes y con su ministro de Economía acudiendo esta misma mañana al Parlamento a dar explicaciones.
  Aquí, en España, siesta gubernamental como si nada fuera con nosotros. Y eso que el paro en la zona euro no llega al 10% y nuestra tasa de desempleo casi toca el 21%. El PP pide hoy la comparecencia urgente de Zapatero en el Congreso y, si la cosa va adelante, habrá que esperar hasta  la semana que viene para visualizar al presidente en la cámara Baja explicando la respuesta del Ejecutivo a las últimas y graves terremotos económicos. Un presidente que pasará seguramente los días en Doñana corriendo por la playa y leyendo novelas, aunque no faciliten imágenes -como en el ya lejano verano de 2007 de la fotografía superior- ni nos digan los títulos de los libros, por aquello de no comprobar la imagen de un jefe del ejecutivo a la bartola mientras cae la mundial. Todo un sinsentido si tenemos además en cuenta de que se trata de su último verano al frente del Gobierno y que, desde el 20-N, dispondrá de vacaciones obligatorias.

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