viernes, 12 de agosto de 2011

La excusa imperfecta

Seguro que lo ha notado. Esta semana ha tocado milagro y el precio de las gasolinas y gasóleos ha bajado entorno a los 6 céntimos por litro. No crea que las empresas del sector han modificado sus estatutos para convertirse en entidades filantrópicas y benefactoras para los automovilistas. No. Si así lo han hecho en plena Operación salida en las carreteras se debe a que el precio del barril de petróleo anda de capa caída desde hace cerca de dos semanas. Y tiene pinta de que seguirá bajando a la vista del temor de los mercados petrolíferos a una crisis económica más larga e incluso a un nuevo periodo de recesión mundial, lo que para sus intereses supone menos demanda de barriles.
   Pero España, una vez más, es diferente. Muy diferente. El Gobierno planea subir en breve cerca de 3 céntimos el precio del litro de los carburantes vía impuestos para así recaudar el dinero que no tiene en sus arcas. Aunque el Ejecutivo repite desde hace años y como un mantra el aumento de la fiscalidad para los más ricos, a la hora de la verdad las cargas impositivas recaen en los bolsillos de los menos pudientes. Ahí están el incremento del IVA, las tarifas de las luz o los impuestos del tabaco, otro sector que da por hecho de que también soportará más pronto que tarde otras subidas en su fiscalidad que repercutirá en los fumadores.
   El Gobierno cuenta con la excusa perfecta para meternos cerca de 3 céntimos extra en el impuesto de Hidrocarburos que lleva adosado el precio del litro de gasolinas y gasóleos: somos unos de los países de Europa donde ese impuesto es más bajo y, además, una directiva de Bruselas ordena a los países para que lo homologuen. Al alza, por supuesto. Lo que nadie dirá es que en Alemania, Francia, Holanda o Gran Bretaña su gasolina resulta más cara pero su tasa de paro anda por el 10% y en España supera el 20% y aquí contabilizamos cuatro millones largos de parados. O que sus salarios andan lejos del mileurismo imperante en nuestro país.
 Por si lo desconoce, los impuestos suponen alrededor del 60% del precio final del litro de gasolina/gasóleo. Por un lado está el IVA, por otro el impuesto de Hidrocarburos y por otro uno introducido hace apenas unos años y llamado de Venta minorista. Entre los tres recaudan para el Estado una cantidad anual que ronda los 20.000 millones de euros.
   Desde que España forma parte de la Unión Europea -y ya ha llovido- ninguna hemetoteca recoge que se  sepa que el precio de algo -lo que sea- haya bajado para  nuestra alegría y para así homologarnos con las tarifas de nuestros colegas europeos. Nada. Ahí seguimos, por ejemplo, con unas tarifas y velocidades de internet donde se paga precio de caviar y bogavante a cambio de sardinas. El nuevo palo de las gasolineras acecha con una excusa, en realidad, imperfecta.

1 comentario:

Gueimonde dijo...

¡Ahí estas tu Ignacio!

El país va a petar,y nosotros con el. ES QUE NO PUEDE ZER.