lunes, 22 de agosto de 2011

Más tele, por favor

Si se para a pensarlo, seguro que enumera bastantes nombres de series de televisión españolas estrenadas durante los –pongamos- últimos cinco años, y que guarda en un rincón nostálgico del disco duro de la azotea de su cuerpo. Haga la misma operación pero ahora con títulos de películas made in Spain. El resultado no es científico pero me apuesto a que le han salido menos. Muchos menos. Entre nosotros y ahora que no mira nadie: aunque el cine – el de los Oscar y el de los Goya- observe a la televisión por encima del hombro y con bastante desdén, desde que arrancó el siglo XXI la pequeña pantalla le está dando un buen baño de humildad con unas ficciones poderosas.
  Las series españoles, sin ser nada del otro mundo, superan en calidad a la mayoría de los largometrajes de los realizadores de casa. Lo que ya de por sí denota la pésima calidad de unas cintas que duran apenas una semana en los cines –y gracias- con unas taquillas que ni para pipas, oiga. Y no desvelamos el mecanismo secreto de funcionamiento del botijo si afirmamos que un gran porcentaje de las pelis españolas que han triunfado en las carteleras han sido paridas por hombre de la televisión, y con actores surgidos en series del medio. La mayoría de edad de la ficción ha llegado con las tv-movies, un género al que hace tan sólo unos años pocos operadores –caso de la valenciana Canal Nou y otras escasas autonómicas- tomaba en serio.
   No haga demasiado caso a quienes ponen a caer de un burro a la televisión sin mayores argumentos que sacando a relucir a Jorge Javier Vázquez, Belén Esteban o Jesús Mariñas. Primero, porque algo tendrán cuando sus cuitas interesan y apasionan desde hace años –quizá demasiados- a millones de espectadores fieles a más no poder. Y porque, no se deje engañar, en la tele de 2011 sigue habiendo talento. El mismo que en tiempos de la una, grande y gubernamental TVE. Sólo que entonces todo el talento quedaba condensado en dos canales y, ahora, ese mismo talento anda repartido entre una treintena de operadores de la TDT: desde un capítulo de Cuéntame, a un informativo bien empaquetado, pasando por un partido de fútbol, una carrera de motos o de Fórmula 1 retransmitida desde todo tipo de ángulos.
   Tele, tele, tele,  más tele, por favor, que todo en la vida es tele y los sueños, tele son. Aunque le pese a la canción de Aute, si miramos tras el bosque de los programas del corazón y sucedáneos, la televisión que se pone diariamente en circulación en España tiene más calidad y talento que el cine nacional. Aunque suene a toda una herejía cultural que le convierta en bulto sospechoso entre amigos, vecinos y familiares.

No hay comentarios: