lunes, 19 de septiembre de 2011

Aniversario clandestino

Varias generaciones de españoles corrieron por los pasillos de sus hogares rumbo al salón al escuchar de fondo la sintonía de su anuncio de publicidad favorito de televisión. Eran tiempos de la una, grande y no precisamente libre TVE-1 y el semiclandestino UHF. Ahora, la generación de Internet sigue la tradición y corre, pero con destino al baño, a la cocina para lavar los platos o camino de las escaleras para bajar la basura, cuando arranca el enésimo bloque de spots de su programa predilecto. Cuenta una leyenda urbana –todavía sin confirmar- que un notario de postín y poderío se sacó la oposición estudiando, única y exclusivamente, durante los intervalos de publicidad que ofreció en prime time una de las punteras cadenas privadas a lo largo de una escueta semana.  Ahora ese aspirante a notaría lo tendría un poco más difícil, ya que la crisis ha provocado que se rebaje al fin la saturación de anuncios en las principales cadenas –TVE al margen-, especialmente en Telecinco.
   Hubo un tiempo lejano en el que la audiencia, entonces llamada telespectadores, seguía los comerciales sin levantarse siquiera del sofá, como si fuera una oferta más de la parrilla.  Era cuando la televisión acababa de entrar en casa para desplazar a la radio. Este próximo 1 de octubre –entonces denominado día del Caudillo- se cumplirán 50 años del inicio de las emisiones de TVE en Andalucía. Al principio la señal llegaba únicamente a Sevilla gracias a la antena instalada en la localidad de Guadalcanal. Un aniversario que, salvo error u omisión, pasará prácticamente desapercibido. Ya se sabe que en nuestro país la tele, de momento, carece de memoria. Seguro que recuerda aquel mensaje que aparecía indefectiblemente durante años en su receptor de blanco y negro cuando, cada dos por tres, desaparecía la señal de TVE en el momento más inoportuno: “Repetidor de Guadalcanal. Perdonen la interrupción. Permanezcan atentos a la pantalla”.
   50 años después aún quedan en España y Andalucía núcleos montañosos aislados donde no llega la señal de televisión. ¿Un paraíso de privilegiados? Más bien todo lo contrario. Los habitantes de estos pueblos se consideran, con razón, ciudadanos de segunda. Con tal de lograr sumarse a la aldea global estarían dispuestos –pongo el mando a distancia en el fuego- a consumir sin rechistar los insufribles y eternos bloques de publicidad. Incluso tomar buena nota de los spots de supositorios Rovi, todo un clásico que acompaña a la televisión española desde sus primeros balbuceos en un chalecito del madrileño Paseo de la Habana allá por 1956. Cuenta una leyenda, esta sí confirmada, que un actor extranjero de primera fila acudió a aquella pobre TVE y, tras la entrevista y recorrer las instalaciones, espetó a sus anfitriones: “Enhorabuena por ser capaces de hacer televisión desde una caja de zapatos”.
PD. En la imagen, trabajos de la ínstalación de la antena en la localidad sevillana de Guadalcanal en el verano de 1961

No hay comentarios: