viernes, 16 de septiembre de 2011

Millonarios pobres de ideas

No me pregunte porqué pero los multimillonarios españoles no tienen buena prensa y no caen bien al españolito medio de barra de bar y atasco mañanero rumbo al trabajo. Curioso, porque, sin embargo, nos suelen caer bien sus colegas estadounidenses o de otras potencias mundiales por lejanas que queden. Pero los nuestros, no. Quizá porque se lo hayan ganado a pulso. A los hechos me remito.
  Hay veces que ni la mejor y más costosa campaña de promoción o de imagen arreglan lo inarreglable. Sin embargo, un simple gesto, una sencilla y humilde declaración en el momento justo que, además, sale completamente gratis, puede redundar en beneficio de su protagonista y colocarlo como ejemplo a seguir para el común de los mortales. Warren Buffet es un tío rico, pero que muy rico, de los Estados Unidos. El tal Buffet sorprendió este verano al reclamar que la administración Obama impusiera un nuevo impuesto a los multimillonarios como él. De la noche a la mañana, su petición cruzó el país de océano a océano y saltó el charco gracias a la aldea global y el hambre de noticias positivas que llevarnos a la boca en tiempos de crisis. A los pocos días, en Francia, el empresario de éxito Maurice Lévy, reclamó lo mismo para los muchimillonarios gabachos y el Gobierno Sarkozy le tomó la palabra de inmediato y con efectos retroactivos.
  Y, luego, el caso español. Aquí no ha cundido el ejemplo ni se le espera. Hace unos días los empresarios de éxito, con muchos ceros en sus cuentas bancarias, descartaron y retiraron de la orden del día de una de sus reuniones entrar siquiera a tratar el tema. Seguirán ganando dinero a espuertas pero perdieron una oportunidad de oro -nunca mejor dicho- de presentarse ante un país de casi 5 millones de parados como benefactores en tiempos de crisis, demostrando que ante delicada situación arriman el hombro aunque sea aportando un granito de arena de sus inmensas fortunas.
  Para cerrar el sainete, hoy el Gobierno sacará los cuartos a unos millonarios low-cost de clase media al reinstaurar el impuesto sobre el Patrimonio. Los del Libro Guinness de los Récords, que esta semana presentan su edición de 2012, aguardarán al 20-N -si gana Rajoy- para incluir  un anexo que refleje como marca mundial  al impuesto que menos tiempo estuvo en vigor.

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