viernes, 23 de septiembre de 2011

Periodismo, a pesar de todo

"Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad". Nunca he sabido recordar dónde lo leí, pero se me quedó grabado y es la mejor definición de periodista que he encontrado, aunque la Academia de la Lengua no la incluya jamás en su diccionario. El aterrizaje de internet ha sido un arma de doble filo para el periodismo al poner la información al alcance de todos, especialmente al dejar que millones de internautas ejerzan como periodistas sui géneris. Esto revolucionaria y democrática novedad ha sido, precisamente, el principal lastre de la red, al colar como información mercancia directamente averiada, contaminada y artificial, más próxima al agitprop que al periodismo libre.
   Victoria Prego me contó hace años: "Si esperas que alguien te felicite por tu trabajo de periodista, aún estás a tiempo de buscar otra profesión". Hoy me he topado gracias a internet con un ejemplo del  periodismo en estado puro, de ese que está en peligro como el lince de Doñana o como un intelectual en nómina de Telecinco. Un periodismo sin la presión de la empresa editora o  de cualquier otro lobby. Se llama La buena prensa y es un blog de un profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra llamado Miguel Ángel Jimeno. Si hace años un recién licenciado era mirado con malos ojos en una redacción si no fumaba, ahora el rara avis es el plumilla que lee al menos un periódico diario, ya sea impreso o digital. Suena a chiste pero es tan real como la próxima boda de la duquesa de Alba.
  Jimeno es de los adictos a salir del quiosco con varios ejemplares bajo el brazo y mancharse de tinta las yemas de los dedos. Su trabajo consiste en airear las informaciones de los periódicos que destacan por una factura brillante, ya sean de El País, El Mundo o El Eco de Villatortas.O sea, sin saberlo, Jimeno es ya un tipo sospechoso para los que juegan a periodistas y para los empresarios del sector que miran o persiguen sólo el beneficio y la cuenta de resultados, no un contenido de calidad medianamente incontestable.
  Esta semana un excelente redactor, de un excelente medio de comunicación, llamó a un gabinete de prensa solicitando la versión oficial sobre una polémica que abría telediarios, noticiarios de radio, webs.... Al responderle con un documento jugoso y escandaloso que chocaba con la línea editorial de su empresa sobre esa controversia, prefirió cambiar de tercio y colgar el teléfono. Por supuesto, no dedicó ni medio segundo a contar a su audiencia la existencia de dicho documento, tal como sí hicieron otros muchos de la competencia, empresarial e ideológica. Con el agravante de tratarse de un medio que hace y lleva muy a gala su independencia, objetividad y defensa intachable de la verdad
   El periodismo en España no está en peligro, ni mucho menos. Existen grandes medios y brillantes periodistas. El problema, seguramente, radica en las empresas, ya sean públicas o privadas, más pendientes a día de hoy de la cuenta de resultados o  de la publicidad que de contar lo que pasa con un mínimo de objetividad y criterio.
PD. Si quieres congraciarte de nuevo con el Periodismo de verdad, te invito a conocer a Miguel Ángel Jimeno y La buena prensa pulsando aquí.

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